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Tragué saliva, aún seguía estática en la entrada ¿Se lo habría contado Paul?
-________, has estado llevando muy bien la editorial.-Lo miré. -Demasiado bien, realidad.-Se levantó. Me alejé chocando con la puerta. Él me miró. -En cambio, el hijo de Paul. Pues... estuvo a punto de hacernos quedar mal con el siguiente número de la revista. Fue gracias a ti que enviaste el recordatorio.- Sonreí. -Nicholas está llevando a la quiebra la mitad de Role Model Street. Eso no nos afecta en nada, por ahora. Pero, dentro de un tiempo, sí lo hará. -Asentí.- Me había pensado que lo mejor sería que Nicholas y tú trabajasen en el mismo edificio.
-¡¿Qué?!- Di un paso al frente, él me fulminó y retrocedí inmediatamente.
-Eso mismo me dijo Paul, y que prefería que Nicholas aprendiese por su cuenta.
-Y si tal es el caso. ¿Por qué no solo da la editorial a otro de sus hijos?
-Lo desconozco, _______. Pero me da mala espina. Mantente atenta.- Asentí. Me mordí el labio y lo siguiente que haría sería una tontería.
-Papá, ¿quién es tu favorita?- ¡Qué estupidez más grande! Pero, mamá me había dejado un poco en claro que Caroline era la favorita ya que a mí no me invitó a desayunar.
Una sonrisa de burla cruzó el rostro de papá.
-¿Cuántos años tienes, _________?- Enrojecí.
-veinticuatro.-Asintió.
-Así que en dieciocho años, desde que tenías seis, no se te ocurrió preguntar eso hasta ahora.-Asentí avergonzada.- No te contestaré eso, _________.
-¿Es Caroline?- Me miró, bajé la cabeza.- Porque ella es la que ha dado a luz al siguiente heredero.
-¿Me tienes miedo, ________?- Negué. Él suspiró. -________, no te diré quién es mi favorita.
-Entonces, si hay una favorita.- Dijo en voz alta. Él suspiró de nuevo, esta vez frustrado.
-________, esto es pérdida de tiempo valiosos. Esta charla terminó.- Se abrió paso hasta mí y tomó el pomo de la puerta.
-¿A dónde vas?- Se volteó hacia mí.
-Con tu madre.
-Creí haberte mencionado que ella, Caroline y Bryson salieron a desayunar juntos.- Frunció el ceño.
-¿No te invitaron?- Me crucé de brazos y levanté un ceja. ¿Cómos se dio cuenta? Sus mejillas se tornaron rositas, era la segunda vez que he visto en toda mi vida a mi padre sonrojarse.- Perdón.- Suspiró por tercera vez. -Iré por un café, ¿quieres algo?- Me encogí de hombros.
-No he desayunado.
-Muy iré por ello.-Salió cerrando la puerta.
Negué con la cabeza. Así era papá. Tan torpe para demostrar afecto y emociones. Y extremadamente crudo y rudo para trabajar.
No me quejo de él pero sería bueno si llegase a sensibilizarse un poco.
Me tallé ligeramente la columna cuando sentí un pequeño estrujamiento. Papá era demasiado duro, especialmente cuando se le ocurría regañar. La vez que me dejó la cicatriz, cuando sólo tenía catorce años fue la última vez que me golpeó y la primera vez que yo
lo vi llorar... y no sólo un llanto cualquiera, sino que un llanto de arrepentimiento. A veces me sentí afortunada de eso.
Victoria siempre es la que lo tranquiliza, ella ha llegado a ser la persona que lo ha hecho más humano y la que ha llenado el vacío de una madre, una mamá que jamás existió. Mordí mi labio girando la silla cuando me senté.
A veces creía que la furia de papá era culpa de su primera esposa, de mi verdadera... De la mujer que me dio a luz.
Suspiré cuando papá entró con una bandeja llena de comida.
-¿Tú también desayunarás?- Asintió. Caminó hacia mí y con un movimiento de cabeza me ordenó quitar los papeles del escritorio. Puso la bandeja ahí cuando lo hice. Me acomodé y él jaló una silla que tenía en una pequeña bodega y se acercó a mi lado. Tomó un pedazo de pan y se lo llevó a la boca lentamente. Lo miré con atención. Él sintió mi mirada y me observó por el rabillo del ojo.
-¿Sucede algo? Sabes que no puedes quedarte viendo fijamente a alguien, especialmente con esos penetrantes ojos.- Enrojecí y negué con la cabeza. Me llevé una fresa a la boca.
Mamá siempre fue una drogadicta y prostituta. Llevaba a hombres desconocidos a casa siempre y nos amenazaba, a mi hermana y a mí, de contarle a mi padre sobre sus aventuras. Caroline tenía ocho años, yo apenas cinco. Cuando cumplí siete años, un amante de mi madre se encerró en mi habitación y empezó a tocarme, pero Caroline, que ya tenía diez años, entró antes de que él me hiciera algo. Nos amenazó a ambas con matarnos si se lo contábamos a mamá. Decidí contárselo a mi padre tomada de la mano de Caroline a la cual no le habían hecho nada, eso me alegraba demasiado.
Papá estalló a gritos y maldiciones, corrió a mi madre de la casa y mandó a golpear al bastardo que estuvo a punto de arrebatarme mi niñez y que en cierto modo, lo hizo un poco. Jamás volvimos a ver a esa mujer. Siempre nos golpeaba, especialmente a mi, ya que decía que me parecía mucho al inútil de mi padre, el que no la complacía en la cama y me daba golpizas tremendas. Mi padre jamás se enteraba por su excesivo trabajo.
Tres años después papá conoció a Victoria. Ella era sumamente buena, todo lo contrario a la mujer que nos dio la vida. En poco tiempo Caroline, que ya tenía trece años, y yo, de diez años, le tomamos mucho cariño y empezamos a llamarle mamá, lo que la contentó mucho ya que ella no puede concebir niños.
Papá era muy frío y duro con nosotras porque así descargaba su enojo y los maltratos no cedieron hasta que me mandó al hospital. A mamá le molestaba mucho que él nos tratara así y ella se ha encargado de hacerlo menos duro.
Me encanta la cara de papá cuando está con mamá. Pareciera que tiene un color rosado en las mejillas y una suave -muy, muy, muy suave sonrisa.-
-¿Qué te sucede?- Volteé a verlo, no pude evitar reírme un poco al ver sus mejillas infladas por la comida excesiva que tenía en la boca. Se la pasó de un solo trago y también él rió un poco. Después se aclaró la garganta. -¿Por qué no has tocado tu comida?
-Estaba pensando, es todo.- Le sonreí y me volteé al no encontrar una misma respuesta en sus labios. Suspiré de nuevo y tomé un poco del omelet que tenía enfrente.
-¿Sabes que te amo, verdad _______?- Me encogí de hombros fascinada por lo que me dijo y asombrada por el delicioso sabor del desayuno.
-Supongo que sí.
-Te amo, ________. - Me abrazó. Abrí los ojos de par en par y no dude en abrazarlo rápidamente.
-Yo igual a ti, papá.- Me di la libertad de darle un beso en la mejilla y él me correspondió dándome uno en la frente. Sonreí ampliamente.
~*
Jelouuuuuuuuuuu?
¿Cómo están, mis bellas escritoras-lectoras?
¡Muchas gracias por todas las lectoras que comentaron el capítulo anterio y que votaron!
¡Muchas gracias! Me he tratado de pasar por todas las novelas que me comentan. Y las que no tambien, por que no.
Lamento si no me he pasado por alguna de ustedes. Pero estoy haciendo lo que puedo.
Espero que les guste el capítulo y que lo disfruten.
Esperen mi comentario, haré lo que pueda para pasar por ahí.
¡Gracias!
¡Hasta el próximo capítulo!
Rebeca C.
Posdata:
Pasen por aquí!
Es una nueva escritora! Apenas va en su primer capítulo, comenten.
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