IV - V(Primera parte)
Monté mi auto lo más rápido que pude. Mi mente estaba en blanco y sólo cuando casi me paso el semáforo en rojo, fue cuando me di cuenta de lo que sucedía:
Nicholas Jonas, mi némesis desde el segundo día que lo conocí, me invitó a cenar; Gabriella cree que está embarazada; no agradecí a Moises por entregar mi auto intacto y tendría que hacerlo mañana; Phil está en casa, seguramente...
-¿Qué le voy a decir a mi marido?- Phil, querido, hoy saldré a canar con Nicholas Jonas porque siento una atracción prohibida hacia él...
Bien, ________. Piensa las concecuensias de la ridicules que acabas de decir.
Llegue a casa lo más rápido que nunca había llegado.Me paré frente a la puerta y la abrí histérica.
-¡¿Phil?!- Grité asustada.
-¿Qué? ¿Qué ocurre? ¿Qué tienes?- Me preguntó asustado. ¿Qué me pasaba?
-Eh... Nada, es sólo que creí que estabas arriba... Te quería decir que saldré hoy con... Gabriella. ¿Está bien?
-Claro, ¿por qué no?
Sonreí y subí a la habitación. Es increíble que le este mintiendo a Phil; jamás lo había hecho. Y yo... podría ser coqueta pero, yo no engañaría a Phil...
-¿Y quién dijo que Nicholas querría algo más contigo, _______?
Me mordí la lengua al escuchar mi pensamiento. Entonces, ¿yo quería algo más con él?
*
Me bañé, vestí y maquillé en tiempo récord y me olvidaba completamente de llamar a Gabriella.
-Hola, Gaby, necesito que me hagas un favor. Si Phil llegase a llamarte, que no creo que sea posible, dile que estoy contigo y que no contesto mi celular porque está descargado y si te pide hablar conmigo, dile que... no sé, cualquier cosa. Luego te cuento, loca. Gracias, te quiero. Adiós.
Me fijé en la hora, ya eran las ocho y media. Me pintaba los labios un poco rozado y hechaba mi celular a mi cartera al mismo tiempo. Me vi al espejo antes de salir, arreglando un poco los rizos de mi cabello.
Bajé las escaleras y tomé mis llaves. Busqué a Phil con la mirada. Estaba en la cocina.
-Ya me voy, querido.- Besé su mejilla, éñ no se quejó ni se opusó. Eso era muy extraño en su comportamiento.
-_______, recuerda que te quiero mucho, y eso no lo va a cambiar nada. ¿Entiendes?- Sentí que se me hizo un nudo en la garganta. ¿Estaba haciendo algo malo?
Quiero decir, ¿estaba siendo infiel como sólo ir a cenar? Además, la mayor incógnita, ¿por qué Nicholas querría cenar conmigo?
Phil besó mi mejilla. Di un paso hacia atrás y fue cuando me di cuenta de que estaba muy elegante.
-¿Saldrás?-
-Iré a ver el Basquetboll con Edward y César.
-¿Hoy habrá juego?- Asintió. Jamás me había enteresado por ningún otro juego que no fuese béibol.
Me acompañó a mi auto en silencio. Me abrió la puerta.
-Cuidate mucho, nos vemos mañana.- Lo miré confusa. Rozó sus labios con los míos. Cerró la puerta y se despidió con la mano. Subió a su auto y pasó a mi lado. Me dejó atrás.
Prendí el auto y esperé unos minutos. ¿Sería buena idea que fuera? ¿Y si mejor me quedo en casa? Viendo una pelíucla, comiendo palomitas y tomando refresco o... mejor...
*-
9:20 p.m
Entré al restaurante. Creo que esto no era una muy buena idea.
-Señorita, ¿cuál es nombre?- Miré al hombre.
-Yo... soy _______ Fellon.- Miró la agenda.
-Claro, el señor Jonas la está esperando.- Mordí mi labio. El hombre me invitó a tomar su brazo y me dirigió a un lugar muy apartado.
-Buenas noches, señor- él giró su cabeza para ver al que le hablaba. Sonrió al verme.
-Creí que no vendrías.- Se levantó. -Muchas gracias.- le entregó una apetitosa propina, me sentí ofendida. ¿Me estaba comprando?
-Sí, lo pensé mucho, y aún no estoy segura de estar aquí. Yo...-Mordí mi lengua cuando se acercó peligrosamente a mi rostro.
-Veo en esos hermosos ojos violetas que te fascina la idea de estar aquí.- Tomó mi cintura con su diestra y me llevó a sentar a la silla. Puse mi cartera en mis piernas y las empecé a mover frenéticamente.
-Tranquila, _________.- Alcé la vista rápidamente.- No te haré nada malo, no si tú no me lo permites.- Se sentó y se quedó viendome.
-¿Para qué me llamaste, Nicholas? ¿Qué quieres?- Se rió.
-¿Qué no puedo salir a cenar con mi socia?
-¿Y tú esposa?- Sonrió.
-Ha salido con una amiga.- Vevió el vino de su copa lentamente, disfrutándolo. -¿Desde hace cuánto me llamas Nicholas?- Bajé la mirada. "Desde que sé que te llamas así."
-¿Qué te sucede, ________? ¿Ya no eres la muchacha terca y contestona que sabía evadir lo que decía dejando mis frases en la obscuridad del olvide y haciendo que mi cerebro trabajase el doble para salir por la tangente? ¿Con una cena te he podido hacer tan sumisa?- Levanté la mirada rápidamente. Sonreí y luego me reí. Si Phil no pudo, por qué él sí
-¿Sumisa?- Me reí de nuevo. Crucé mis brazos y piernas y me acomodé en el respaldo de la silla.- ¿Crees que me has hecho sumisa?
-Te comportas como ratón asustado.
-¡Ja! ¿Así fue como controlaste a Samantha?- Se carcajeó.- ¿O fue ella la que te controlo a ti con su cuepo perfecto?- Me miró con una ceja levantada.
-Un poco de ambos.
-Mira nada más, El gran Nicholas Jonas, ¿un mandilón?
-Sí, claro.- Dijo con sarcasmo.- ¿Y tu esposo qué? ¿Él no está a tus pies con tu cuerpo perfecto y esos bellos ojos violetas?.- Me encongí de hombros con una sonrisa. ¿Me estaba alagando?
1:00 am
-Así está mejor, Fellon.- Saqué la vista del sello rojo de mi labial sobre la copa y lo miré a él. -Ya me he acustumbrado a tus maltratos y es raro que no lo hagas.- Sonreí.
-Tú te mereces mis maltratos.- Me levanté.
-¿A dónde vas?
-¿Nunca cierran aquí?- Sonrió.- Tomaré eso como un no.- Me di la vuelta dándole la espalda. Me acerqué al barandal de la terraza donde cenábamos. Me había olvidado por un momento de Phil y la culpabilidad, ya se había ido. Suspiré y me di vuelta para sentarme de nuevo.
Di un paso hacia atrás. Nicholas estaba peligrosamente cerca de mi rostro. Eso no era bueno para mis debilidades de mujer.
-¿Qué... haces?- Tomó mi rostro entre sus manos y cosrtó la distancia entre nuestros labios. Subí mis manos a su cuello, automáticamente.
V
Agarrense, chicas. Capítulo Hot.
Sentí una presión en mi cintura. Era el brazo de Phil que me rodeaba. Abrí mis ojos y me dolían un poco. Me acurruqué cuando sentí frío. Me di la vuelta para reconfortarme en el pecho de Phil. Mala idea.
-¡Aaaaaahh!- Me levanté rápido pasando sobre él, y aplastando su estómago con mi rodilla.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué tienes?!- Enrollé mi cuerpo desnudo en una sábana.
-¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Qué haces en mi casa?!
-¿En tu...?- Se rió. Abrí mis ojos de par en par y vi la cama y el respaldo. Eran diferentes. Miré las paredes, el mueble. La habitación entera. ¡No era mi casa!
-¡Me secuestraste!
-¡Claro que no!.- Dijo riendo. Se levantó y me quedé pasmada. Él, estaba desnudo. Se enredó en una sábana.- ¿Cómo así, ______? ¿Ya te olvidaste de anoche? Ni que hayamos tomado tanto vino.
-¿Lo de... Anoche?
-Después del restaurante.
La noche anterior. 1:10 am.
Subí mis manos a su cuello y acaricié su cabello. Él dio un paso hacia trás y me asusté cuando mi espalda tocó el barandal. Eso me hizo reaccionar.
-Nicholas.- Lo alejé con mis manos. Él seguía besandome.- No está bien.
-¿Y por qué no?
-Estamos casados.
-No pienses en eso. ¿Qué no quieres? Vamos a mi casa.
-¡Estás loco! ¿Y tu esposa?
-No llegará a dormir.
-Nick... yo...- Nos miramos sorprendidos. ¿Le había llamado Nick?
-Lo ves, me deseas.
-¡No te deseo!- ¡Te necesito!
-Estás exitada, ______. Te muerdes el labio, tus piernas están cruzadas y tu nariz se mueve con tu respiración. Admítelo, te hago pensar fantasías que jamás imaginarías con nadie, ni siquiera con tu mardio; sólo en una cama.- Me quedé sin respiración mientras veía esos ardientes ojos café. ¿Sería una buena idea?
Nos subimos a mi auto.
-¿Y el tuyo?- Se ha claró la garganta.
-Se lo ha llevado Samantha.- Me reí. Llegamos a su gran mansión.
Nos paramos frente a la puerta y me vió.
-¿Qué?- Me acorraló contra la pader y me besó con pasión. Me cargó y yo enredé mis piernas en su cadera. Abrió la puerta y la cerró trás de él con seguro. Subimos las escaleras a trompicones hasta llegar a su habitación. Abrió la puerta y me bajó mientras cerraba la puerta. Me giré y luego él a buscarme. Yo me lancé antes.
Empecé a besar su cuello y a desabotonar su camisa lentamente mientras exparsía, ahora, besos húmedos por su pecho. Lancé la camisa a cualquier lugar de la habitación. Subí de nuevo a su labios. él me giró y me estrelló en la puerta. Atacó mis labios y exparsió sus besos por mi clavícula. Abrí los ojos y mi mirada quedaba justamente en su cuello, de nuevo.
Saqué mi lenga y lamí lentamente su piel hasta llgar al agujero debajo de su oreja. Mordí su lóbulo y su cuello. él se quedó quieto mientras hacía esas maravillas en su cuello.
-¿Te gusta eso?- Susurré en su oído. Asintió lentamente, ¿avergonzado? ¿Estaba domando al gran Jonas?
La mente se me puso en blanco cuando besó mi estómago desnudo.
Me cargó de nuevo y rodeé sus caderas con mis piernas.
Me lanzó despacio a la cama. Él ya se iba de desacer de mi sostén pero me di vuelta y él quedó de bajo.
-Quiero oírte gritar, Nicholas.- Susurré en su oído.
Mordí uno de sus pesones, pequeños y rozados, luego lo lamí; gimió bajito. Seguí dejando besos húmedos hasta llegar a su pantalón. Mordí ligeramente su vientre. Su piel se erizó. Metí mis manos lentamente en su pantaló y lo desabotoné. Con mis dientes bajé el cierre. En el recorrido, acaricié su gran erección con mi nariz. Gimió.
Me tomó de los brazos y me alzó a sus labios. Dio la vuelta.
-¡No!- Calló mis quejas con un beso. Bajó a mi cuello y besó el agujero debajo de mi oreja. Bajé su pantalón con mis pies y gemí cuando su miembro tocó mi feminidad. Me quitó el sostén y delineó mi cuerpo con sus manos cálidas. Se aferró a uno des mi pechos como si quisiera amamantar mientras acariciaba el otro. Gemí fuerte. Bajó con un camino de besos hasta llegar a mi ombligo. Lo lamió y levanté mis caderas involuntariamente, sentí su sonrisa. Regresó a mi cuello. Tomé su rostro entre mis manos y lo hice quedar bajo de mí.
Miré sus ojos y sonreí pícara. Acaricié a su amigo encema de la ropa. Gimió.
-¡_______!- Lo rasguñé con mis uñas. Sus dientes castañearon. Me bajé de él y tomé su corbata a tientas en la oscuridad. Amarré sus manos al respaldo de la cama.
-¿Cosquillas, ______?- Lo miré. Frunció los labios hacia dentro.
-Callate, Nicholas. ¿O eso quieres?- Tomé su miembro. Eso sólo era dsitracción. Gimió fuerte. Bajé su ropa lentamente hasta quitarla por completo. Lo aplasté con mi palma.
-¡Ah! ¡_______!- Empezó a forcejear para sacar sus manos - ¿Cómo lo amarrasté?- Lo aplasté de nuevo.- ¡Ah!- Me senté sobre su pecho.
-¿Tan poco aguantas?- Me acerqué a su oído.- Te dije que te quería hacer gritar. Mordí su cuello y lo desaté. Me volcó bajo de él. Gemí cuando me tocó con su amigo. Besó mis labios y metió su mano lentamente en mi pantie. Me quedé paralizada, acarició mi feminidad causandome un cosquilleo que hace tiempo necesitaba. Mordí mi labio y suspiré. Mordió mi vientre. La gran palma de su mano cubría toma mi feminidad. Subió a mis labios sin quitar su mano.
-Esto te gustará, ________.- Fruncí el ceño.
-¡Ah! ¡Nicholas.- Un dedo largo acarició mi feminidas, causando que mi clítoris empezará a temblar; mis caderas se levantaron.
-Tranquila, se pondrá mejor. ¿Quieres saber a qué sabes?
-¿Qué...? ¡Ah!- Un dedo largo entró en mí. Rasguñé su espalda. Empecé a gemir el comnezó a moverlo.
-Apuesto a que sabes a fresas o, hasta, melocotones.- Me distorcioné. Empecé a golpear la cama con mis manos. Jamás había senitdo tanto placer... ¡Y sólo era su mano! él rió.
-Tranquila, _______.
-¡Ya!- Metió y sacó su dedo tres veces. Lo sacó cuando casi tendría un orgasmo.
-¿Por qué?- Dije con las mejillas enrojecidas.
-Porque yo también quiero sentirlo...
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