III (Comenten, por favor. Lloraré.)
Subí al elevador y presioné el botón número cuatro. Revisaba los informes de finanzas que Phil me había entregado. Él era el contador favorito de papá así que, casi todo recaía en sus espaldas.
Al parecer todo iba muy bien. Las gráficas casi se salían de su límite, no creo que pudieramos pasar esa gran cantidad... varios millones, mi empresa iba muy bien.
Se abrieron las puertas y salí aún con la mirada baja en los papeles.
-¡Auch!- Gritamos.
-Dios, lo lamento tanto.- Recogí mis cosas.
-No te preocupes, yo no estaba prestando atención.- Alcé la vista.- ¿Samantha?
-Hola, _______.- Me dio la mano. Se la tomé con cautela.
-Hola, ¿qué haces aquí?
-Verás, vengo buscando un trabajo. Nicholas me ha dicho que no tiene trabajo para mí en su empresa pero, que tú tienes una bacante.
-¡¿Qué?!- Gritó Gabriella. ¿Nicholas? ¿Quién es Nicholas? ¡Oh, Dios! Se llama Nicholas. Hice un trato con alguien que ni siquiera sabía su nombre. Que bajo he caído... Podre Gaby, la única bacante... es de modelo para la revista. Y... su novio es el fotógrafo y editor.
-Yo... eh...
-¿También me dirás que no?
-La única bacante es de modelo.
-¡Soy modelo!- Claro, tenía que ser.
-Gabriella te dará los papeles que tienes que llenar.
-¡¿Qué?!- Gritó de nuevo.
-¡Gracias, ________! No fallaré.- Le sonreí y entré a mi oficina.
¡Nicholas, Nicholas, Nicholas!
Bien, ________, respira, es hora de que ordenes tus ideas y que...
-¡_________!- ¡Dios! ¡Dame paciencia!
-Gabriella... yo...
-¡Tú! ¿Cómo se te ocurre contratar a un chica tan hermosa como modelo, ¡Sabiendo que mi novio es el fotógrafo!?- Tranquila, _______, tranquila.- ¡Además...!
-¡Gabriella!- No explotes con ella, no explotes con ella. -Gaby, Nicholas, quiero decir, Jonas, le ha dicho que tenía bacante. No podía decirle que no.
-¡Pero!
-¡Si él te ama...! - Tranquila. - Si él te ama de verdad, no te va engañar, ni con ella ni con nadie.- Sus ojos se abrieron de par en par.- Es el momento perfecto para que sepas si te ama o sólo quiere tener sexo contigo.- Sus mejillas se enrojecieron. Resopló y acarició sus sienes.
-Tienes razón,_______.- Me abrazó.- Te quiero.
-Yo también te quiero.- Me abrzó y salió de la oficina.
Bien, ahora, veamos que hay pendiente en mi cabeza.
Nicholas. Él me vuelve estúpida con sólo verlo de lejos y me hace vivir ciertas pasiones que... nunca había sentido con nadie y... que no debería sentir estando casada.
Está casado y... Oh... yo también lo estoy. Su esposa es muy hermosa y Phil bueno, él no se queda atrás, tiene un cuerpo bien trabajado, moreno de ojos verdes; era un bombón pero Nicholas... ¡Dios! Nicholas es más que eso. ¡Los dioses del olimpo debieron haber moldeado a este hombre y haberlo mandado a la tierra!
Y sus ojos, son hermosos. Es como si escondieran un misterio. Pero, él tenía algo entre manos, yo lo sabía. Nicholas sería un completo problema porque rompería muchas reglas del contrato sólo porque sí.
¡Y Samantha! Su esposa la tendría que ver todos los días y sería como un recordatorio que me diría que el cuerpo de Nicholas tenía escrito su nombre en todos lados.
Di un brinco cuando sonó el teléfono.
-_______ Fellon.
-Buenas tardes, Fellon. ¿Ya llegó Samantha?- Me reí. Hablando del dios de Roma...
-Sí, ella está aquí. Mañana empieza a trabajar.
-¿Le diste empleo?- Preguntó sorprendido.
-Pues, si su marido no se lo dio... Yo sí.- Se quedó sin aliento. Sonreí victoriosa y llevé mi índice a la boca, mordiéndolo.
-Eso... está bien.- Se rió un poco. Sabía que querría salir por la tangente.- Entonces, nos veremos diariamente cuando vaya por ella.
-Tal vez con lo que gané se pueda comprar su propio auto.- Como si yo fuera tonta. Le prestaría dinero para que comprara su propio auto.
-Bien, nos vemos, _______.- Mordí mi labio y él colgó. Así que Samantha no tiene auto... Salí de la oficina.
-Gabriella, ¿Dónde...?
-Departamento de Administración.
-¡Vaya! ¡Que eficiente! Gracias, querida.- Caminé al elevador.
Salí y entre al departamento.
-¿Samantha?
-¡________! ¡Ya soy parte de la empresa!
-Me alegro mucho pero, tengo un requisito más que no viene en el contrato.
-¿Cuál es?
-Siendo modelo, tendrás que ir a más estudios a parte de aquí, así que... necesitaras tu propio auto.
-Pero, si yo tengo mi propio auto.
-¿En serio?- Asintió. Levanté una ceja y planté mis ojos violetas en su esmeraldas.
-No me veas así.- Rodeé los ojos.- Nicholas insistió en traerme y llevarme hoy.
-Ya veo... Bien, desde mañana, traerás tu auto. Sin falta.-Besé su mejilla y salí para ir a la oficina continua.
-Phil. Hay alguien nuevo abordo.-
-¿Quién?- Dijo tranquilamente.
-Samantha Jonas.- Sacó su vista de los papeles rápidamente.
-¿La esposa de tu socio?
-Así es, no sé por qué te sorprendes tanto.- Me dejé caer en un sillón. El olor a Chanel 5 se exparsió por el impacto. Este era mi sillón predilecto.
-¿Y ella es secretaria?- ¿Estaba nervioso?
-Sabes que no hay bacantes para secretaria.- Crucé mis piernas.
-¡¿Es modelo?!- Lo miré y me levanté acercandome al escritorio y, preligrosamente a sus labios.
-¿Estás nervioso?
-No...- Tartamudeó. Resoplé y me encaminé a la puerta.
-Saldré a comer con Gabriella, mejor vuelvo cuando estés menos raro.
-Lo siento, hermosa.
-Sí, como sea.- Salí y fui a mi oficina. Tomé mi cartera y mi notebook y puse contraseña a mi computadora.
-Vamos, Gaby. A comer.
-¡Voy!- Tomó sus cosas y me alcanzó a la salida.
*~
Llevé a Gabriella a un Starbucks.
-¿Cómo vas con Louis?- Pregunté coqueta.
-Pues... yo...- Levanté un ceja.- ________, creo que estoy embarazada.- La quijada de se me abrió.
-Estás bromeando ¿no?- Negó con la cabeza.- ¡¿Pero qué rayos pensabas al no usar protección?- Me tapó la boca con su mano.
-¡Cállate, ________! La gente te va a escuchar.- La miré. Quité su mano de mi boca y me recargué en el respaldo de la silla cruzando los brazos.
-No te molestes, _______. Ni siquiera sé si realmente lo estoy. Además, ¿por qué te fastidias?
-No me molesta que estés embarazada o que lo estuvieras. Lo que pasa es que, sólo llevan ocho meses saliendo. No eres tonta.
-Lo lamentó, ________.- La abracé.
-Es hora de irnos.
*~
Llegamos al edificio y había un montón de papeles que tenía que revisar.
Me desocupé minutos antes de la siete.
-_______.- Tocó la puerta.
-Pasa, Samantha.- Abrió lentamente.
-Ya me voy. ¿A qué horas debo llegar mañana?- Me levanté. Sonreí y salimos de la oficina.
-¿Nicholas te espera abajo?- Asintió.- Tienes que llegar a las ocho. Recuerdalo, en tu propio auto.
-Claro, hasta mañana.- Besó mi mejilla. Le sonreí y se fue. Regresé a la oficina a recoger mis cosas.
-Adiós, Gaby. ¿Lo esperarás?- Asintió con una gran sonrisa. Me despedí.
Subí al elevador y esperé mientras taradeaba una canción. Se abrieron las puertas y no era mi piso. Mordí mi labio.
-¿Qué haces aquí? Ella ya bajó.
-Lo sé.- Sonrió. Las puertas se cerraron. No tuve tiempo de hacer nada porque él ya me había acorralado en una esquina.- Tú. Yo. En tres horas. En la plaza The Angeles. ¿Hecho?- Di que no, di que no.
-¡Hecho!-. ¡NO!
-No faltes, te voy a estar esperando.- Las puertas se abrieron, él salió primero.
Esto no era posible. Esto debe cambiar. Yo no debo quebrantarme frente a Nicholas. Debe ser al revés....
~*
¡Las extrañé con todo mi ser!
No subí el viernes por una sóla razón: ¡Álgebra! Oh, sí. Odio esa materia. Pero, estoy aquí y, no se preocupen, haré lo posible para subir el Lunes también, así que, dejen muchos de sus bellos y amigables comentarios, por favor.
¡¿Les gusta la nueva decoración?!
¿O creen que es muy SWEET para la novela? ¡Dejes sus opiniones!
¡Pregunten, voten y comenten!
¡Las amo!
¡Hasta el próximo capítulo!
RebeCZ
PeaceLove&Dreams.
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