Peligrosa atracción.

Peligrosa atracción.

Cuidado con el enemigo. Te puede seducir.

XI

 

No quería que la mañana terminase, me la había pasado esplendido con mi padre, lo había escuchado reír como jamás lo había hecho conmigo, yo era la causante de su risa, claro.

 

-¡Ya, _______, ya!-  Decía riendo y ni siquiera le hacía nada. Se estaba burlando de cómo un tenedor había botado del plato de él, caído sobre el mío y rebotar de nuevo para hacer estallar el vaso con jugo de naranja y habernos salpicado. Descubrí que mi padre se ríe de cosas estúpidas.

-¡No te hago nada!- Le dije empezando a contagiarme por su risa. Echó la cabeza hacía atrás suspirando y secándose las lágrimas de las mejillas.

 

Bryson había terminado con el momento y me sentí cuando vi a mi madre entrar platicando con Caroline.

Mis padres se fueron y mi papá me dio un abrazo muy fuerte.

-Me he pasado muy bien la mañana contigo, pequeña.

 El que me llamara pequeña me hacía sentir un calor especial y acogedor en el pecho que jamás había sentido en la vida. Me agradaba demasiado.

 

Caroline se decidió por regresar a casa a ver televisión con Bryson, le avisé que saldría hoy y se emocionó al saber que estaría sola con Bry. Suspiré al pensar cómo quedaría la casa. A veces Caroline se comportaba como la menor.

Me quedé sola en la oficina y le hablé a Gabriela por el intercomunicador.

-Gaby, comunícame con David Johnson. ¿Por favor?

-¡A la orden, jefa!- Me reí por su comentario. -Línea tres, ________.

-Gracia, cariño... ¡Hola, David!

-¡Querida mía! ¿Por qué no me habías llamado?

-He estado demasiada ocupada.

-No me digas que te has vestido mal.- Dijo con un tono dramático e innecesario.

-¡Por supuesto que no! Menos con mi hermana en casa, es igual que tú.

-¿Me has cambiado?- Volvió el tonó dramático e innecesario.

-Si te hubiese cambiado no te llamaría para pedirte vestidos nuevos.

-¡Ya era hora! ¿Qué necesitas?

-Esta semana tengo un coctel el martes, una cena el miércoles, una sesión fotográfica el jueves, una junta el viernes, el sábado un desfile y el domingo una fiesta.

-Muy bien.- Meditó lo que había escrito. Escuché la pluma caminar rápido por el papel. -Puedes venir a recoger mañana Domingo tu vestuario para el martes, miércoles y jueves. Y los demás el lunes, querida mía.

-¡Vaya, qué eficacia! ¡Te adoro, Dave!- Nos despedimos y volví a usar el intercomunicador.

-¿Ya nos vamos, Gaby?

 

Gabriela me regañó diciendo que aún tenía cosas que hacer y que todavía no nos iríamos. Bufé cansada porque no tenía nada interesante qué hacer. Me frustraba. Giré la silla y me topé con el gran ventanal que estaba a mis espaldas, me llenaba de vértigo pero me gustaba demasiado. La ciudad que nunca duerme ya empezaba a mostrar por qué ese nombre.

Recargué mi cabeza sobre mi mano y suspiré. Ya podía sentir el cansancio de la siguiente semana, sería un completo fastidio.

 

Sonreí... Y me regañé a mí misma por la razón que lo había echo. Había pensado que estaría toda la semana con él. Y odiaba con todo mí ser alegrarme de ello. ¡Debería odiarlo!

-Debería odiarlo...- Me masajeé las sienes. Giré la silla y di un brinco y un grito.

-¡¿Qué?!- Me levanté de la silla pegándome al ventanal y caminé hacia enfrente cuando vi hacia abajo. -¿Qué haces aquí?- Pregunté furiosa.

-Yo...

-¡¿Quién te dio permiso?!

-Tu...

-¡Eres un...!- Su carcajada no me dejó seguir. -¿Qué es tan gracioso?

-No puedo creer que me odies tanto.

-¡Pues sí!- Me llevé rápidamente la mano tras la espalda y crucé los dedos. -¿Qué haces aquí, Nicholas?- Se encogió de hombros.

-Quería verte.- Se levantó y retrocedí pero él me atrajo ágilmente con su mano detrás de mi cuello. En mi nuca. Hizo que nuestras frentes chocaran y traté de no ver sus ojos chocolates.

-Ya quiero verte toda... Esta semana.- Me miró con una sonrisa hipócrita, -me fascinó.-, y pude entender la segunda idea de esa frase.

-Eres un...- Me besó la comisura del labio.

-Hasta el lunes, ________.- Me soltó con delicadeza y salió por la puerta de la oficina. No pude evitar morderme el labio y sonreírle a la estela que dejó su perfume. Definitivamente yo también quería verlo todo, esta semana.

 

Di un saltito cuando Gabriela me llamó por el intercomunicador.

-¿Te has molestado porque dejé pasar a Jonas?- Sonreí.

-Claro que no.- Ella suspiró.- ¿Ya nos vamos?- Rió.

-Sí, tu ahijada/sobrina...- Me reí por cómo la llamó.-... Ya tiene hambre. Sólo guardo unos archivos y nos vamos.-

-Sí, claro.

 

Tomé la cartera que traía y eché mi celular. Apagué la computadora de escritorio y tomé la notebook y el cuadernillo dónde hacia algo así como borradores para las columnas de la revistas, especialmente para el número del siguiente mes.

 

Salí y Gabriela ya estaba lista con el pequeño baloncito que tenía en el estómago. Se lo acaricié ya que había dicho que se podían sentir sus pataditas. La regañé y le dije que estaba loca. Ella se rió.

 

Bajamos al primer piso y algunos empleados se despidieron de nosotros. Salí del edificio y sonreí al ver a Moisés recargado en mi auto.

-¡Gracias, Moisés!- Me entregó las llaves-

-No me las de. ¡Es mi trabajo!- Sonreí y nos despedimos de él. Me di la libertar de hacer ronronear el motor del volvo en el estacionamiento, se hizo un eco exquisito. Me mordí los labios y vi por el rabillo del ojo cómo negaba Gabrielle. Arranqué dejando atrás el estacionamiento.

 

Bajamos frente a un precioso restaurante italiano. Llegamos a la entrada y ahí estaba un muchacho con una pequeña libreta en las manos.

-Buenas noches, reservaciones al nombre de _______ Fellon.

-Fellon... -sonrió cuando encontró el apellido en la lista. -Claro, adelante. Extendió el brazo para que entráramos. Nos abrió la puerta.  Nos asignó una excelente mesa, en donde no había mucho ruido.

-¿Ya me dirás?- Se rió de una forma exagerada, asustándome un poco.

-¡Sí!- Tomó aire. -¡James me pidió matrimonio!- Le sonreí y lancé un grito de emoción seguida de Gabrielle.

-¡Dios mío, Gabrielle! ¡Qué hermoso!- La abracé con fuerza cuidando de no dañar al bebé.

-¡Lo sé, _______! Estoy muy emocionada. Me lo ha pedido hace dos días. Me dijo que lo había pensado demasiado cuando estaba en Japón. Me dijo que estando allá, se da cuenta que lo que más quería en este mundo es que alguien estuviese en su vida siempre, que alguien especial siempre le esté acompañando a donde su jefa mandona le mandase. -Me hice la indignada, Él se refería a mí. Gabrielle se rió.- Dijo que él quería que yo fuese esa persona. Y que lo supo desde que le dije que estaba embarazada. -Gabrielle lloraba como si no hubiese mañana.

-¡Deja de llorar!- Le pasé un pañuelo. -Se te va a correr el maquillaje.- Se rió. -Me alegro demasiado por ti, Gabrielle. James te hará demasiado feliz. Estoy segura de eso.

Seeeeeeeee!

Jelouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu? ¿Hay alguien aquí?

 

Sí, soy yo! Rebeca. ¡No morí! No aún, gracias a Dios.

Bueno, primero que nada, perdón por no subir capítulo. Vengo con un montón de cosas dando vueltas en mi cabeza así que... Here I go!:

 

Numero I. Lamento demasiado no subir nuevo capítulo hace mucho pero, les diré una verdad, ya no me siento taaaaan inspirada para continuar 'Peligrosa Atracción' Siento que la trama es un asco total y que está valiendo pez! (? Se los ruego, diganme si quieren seguir leyendo esta novela porque, si les esta cansando, puedo escribir de más cosas. ¡DIGANMELO!

 

Número II. Hablando de la inspiración, he estado escribiendo alguín por ahí en un cuaderno y... en realidad he escrito dos capítulos de una nueva novela. En realidad la veo un poco interesante. Sooooo... Quería hacerles la pregunta del millón, ¿quiren que haga otro MB para escribir la nueva novela o... Que cancele Peligrosa Atracción. ¡Comenten su respuesta, por favor! ¡Necesito saber!

Número III. Lamento, lamento ¡Lamento demasiado no pasarme por todos los hermosos MB de todas mis preciosas escritoras que comentan, especialmente pido disculpas a:

Laura Rodriguez ; Constanza Black' -o Lucia de Horan.- ; Malennaa

 

Muchas gracias por ser tan leales conmigo, queridas. Trateré de cumplir pasarme por sus MB lo más pronto que me sea posible. Sólo necesito que me tengan pasiencia. ¡Muchas gracias, corazones!

 

¡Muuuuuy Bien!

Eso es todo lo que tengo que decirles, les ruego con todo mi ser que contesten a la número I y a la Número II. Por favor, todo depende de sus comentarios bellos. Se los ruego que comenten prontico porque ya quiero subir ya que, ah... tardaré un poco en subir capítulos ya que entraré de mis vacaciones de invierno el 1 de Febrero -cumpleaños de Harry *-* - & lo más probable es que entré a las doce del medio día y salga hasta las nueve de la noches! So, tengo que ir pasando y haciendo los capítulos para subirlos rápidamente. Así que necesito que comenten rapidito, preciosas.

Bueno, eso es todo. ¡Gracias por todo  su apoyo! Recuerden que las adoro con todo mi pequeño corazón. :3 Nos veremos pronto!

¡Hasta el próximo capítulo!

Rebeca C.

X

  Tragué saliva, aún seguía estática en la entrada ¿Se lo habría contado Paul?

-________, has estado llevando muy bien la editorial.-Lo miré. -Demasiado bien, realidad.-Se levantó. Me alejé chocando con la puerta. Él me miró. -En cambio, el hijo de Paul. Pues... estuvo a punto de hacernos quedar mal con el siguiente número de la revista. Fue gracias a ti que enviaste el recordatorio.- Sonreí. -Nicholas está llevando a la quiebra la mitad de Role Model Street.  Eso no nos afecta en nada, por ahora. Pero, dentro de un tiempo, sí lo hará. -Asentí.- Me había pensado que lo mejor sería que Nicholas y tú trabajasen en el mismo edificio.

-¡¿Qué?!- Di un paso al frente, él me fulminó y retrocedí inmediatamente.

-Eso mismo me dijo Paul, y que prefería que Nicholas aprendiese por su cuenta.

-Y si tal es el caso. ¿Por qué no solo da la editorial a otro de sus hijos?

-Lo desconozco, _______. Pero me da mala espina. Mantente atenta.- Asentí. Me mordí el labio y lo siguiente que haría sería una tontería.

-Papá, ¿quién es tu favorita?- ¡Qué estupidez más grande! Pero, mamá me había dejado un poco en claro que Caroline era la favorita ya que a mí no me invitó a desayunar.

Una sonrisa de burla cruzó el rostro de papá.

-¿Cuántos años tienes, _________?- Enrojecí.

-veinticuatro.-Asintió.

-Así que en dieciocho años, desde que tenías seis, no se te ocurrió preguntar eso hasta ahora.-Asentí avergonzada.- No te contestaré eso, _________.

-¿Es Caroline?- Me miró, bajé la cabeza.- Porque ella es la que ha dado a luz al siguiente heredero.

-¿Me tienes miedo, ________?- Negué. Él suspiró. -________, no te diré quién es mi favorita.

-Entonces, si hay una favorita.- Dijo en voz alta. Él suspiró de nuevo, esta vez frustrado.

-________, esto es pérdida de tiempo valiosos. Esta charla terminó.- Se abrió paso hasta mí y tomó el pomo de la puerta.

-¿A dónde vas?- Se volteó hacia mí.

-Con tu madre.

-Creí haberte mencionado que ella, Caroline y Bryson salieron a desayunar juntos.- Frunció el ceño.

-¿No te invitaron?- Me crucé de brazos y levanté un ceja. ¿Cómos se dio cuenta? Sus mejillas se tornaron rositas, era la segunda vez que he visto en toda mi vida a mi padre sonrojarse.- Perdón.- Suspiró por tercera vez. -Iré por un café, ¿quieres algo?- Me encogí de hombros.

-No he desayunado.

-Muy iré por ello.-Salió cerrando la puerta.

 

Negué con la cabeza. Así era papá. Tan torpe para demostrar afecto y emociones. Y extremadamente crudo y rudo para trabajar.

No me quejo de él pero sería bueno si llegase a sensibilizarse un poco.

Me tallé ligeramente la columna cuando sentí un pequeño estrujamiento. Papá era demasiado duro, especialmente cuando se le ocurría regañar. La vez que me dejó la cicatriz, cuando sólo tenía catorce años fue la última vez que me golpeó y la primera vez que yo

lo vi llorar... y no sólo un llanto cualquiera, sino que un llanto de arrepentimiento. A veces me sentí afortunada de eso.

 

Victoria siempre es la que lo tranquiliza, ella ha llegado a ser la persona que lo ha hecho más humano y la que ha llenado el vacío de una madre, una mamá que jamás existió. Mordí mi labio girando la silla cuando me senté.

 

A veces creía que la furia de papá era culpa de su primera esposa, de mi verdadera... De la mujer que me dio a luz.

Suspiré cuando papá entró con una bandeja llena de comida.

-¿Tú también desayunarás?- Asintió. Caminó hacia mí y con un movimiento de cabeza me ordenó quitar los papeles del escritorio. Puso la bandeja ahí cuando lo hice. Me acomodé y él jaló una silla que tenía en una pequeña bodega y se acercó a mi lado. Tomó un pedazo de pan y se lo llevó a la boca lentamente. Lo miré con atención. Él sintió mi mirada y me observó por el rabillo del ojo.

-¿Sucede algo? Sabes que no puedes quedarte viendo fijamente a alguien, especialmente con esos penetrantes ojos.- Enrojecí y negué con la cabeza. Me llevé una fresa a la boca.

 

Mamá siempre fue una drogadicta y prostituta. Llevaba a hombres desconocidos a casa siempre y nos amenazaba, a mi hermana y a mí, de contarle a mi padre sobre sus aventuras. Caroline tenía ocho años, yo apenas cinco. Cuando cumplí siete años, un amante de mi madre se encerró en mi habitación y empezó a tocarme, pero Caroline, que ya tenía diez años, entró antes de que él me hiciera algo. Nos amenazó a ambas con matarnos si se lo contábamos a mamá. Decidí contárselo a mi padre tomada de la mano de Caroline a la cual no le habían hecho nada, eso me alegraba demasiado.

Papá estalló a gritos y maldiciones, corrió a mi madre de la casa y mandó a golpear al bastardo que estuvo a punto de arrebatarme mi niñez y que en cierto modo, lo hizo un poco. Jamás volvimos a ver a esa mujer. Siempre nos golpeaba, especialmente a mi, ya que decía que me parecía mucho al inútil de mi padre, el que no la complacía en la cama y me daba golpizas tremendas. Mi padre jamás se enteraba por su excesivo trabajo.

 

Tres años después papá conoció a Victoria. Ella era sumamente buena, todo lo contrario a la mujer que nos dio la vida. En poco tiempo Caroline, que ya tenía trece años, y yo, de diez años, le tomamos mucho cariño y empezamos a llamarle mamá, lo que la contentó mucho ya que ella no puede concebir niños.

Papá era muy frío y duro con nosotras porque así descargaba su enojo y los maltratos no cedieron hasta que me mandó al hospital. A mamá le molestaba mucho que él nos tratara así y ella se ha encargado de hacerlo menos duro.

 

Me encanta la cara de papá cuando está con mamá. Pareciera que tiene un color rosado en las mejillas y una suave -muy, muy, muy suave sonrisa.-

-¿Qué te sucede?- Volteé a verlo, no pude evitar reírme un poco al ver sus mejillas infladas por la comida excesiva que tenía en la boca. Se la pasó de un solo trago y también él rió un poco. Después se aclaró la garganta. -¿Por qué no has tocado tu comida?

-Estaba pensando, es todo.- Le sonreí y me volteé al no encontrar una misma respuesta en sus labios. Suspiré de nuevo y tomé un poco del omelet que tenía enfrente.

-¿Sabes que te amo, verdad _______?- Me encogí de hombros fascinada por lo que me dijo y asombrada por el delicioso sabor del desayuno.

-Supongo que sí.

-Te amo, ________. - Me abrazó. Abrí los ojos de par en par y no dude en abrazarlo rápidamente.

-Yo igual a ti, papá.- Me di la libertad de darle un beso en la mejilla y él me correspondió dándome uno en la frente. Sonreí ampliamente.

~*

Jelouuuuuuuuuuu?

¿Cómo están, mis bellas escritoras-lectoras?
¡Muchas gracias por todas las lectoras que comentaron el capítulo anterio y que votaron!

¡Muchas gracias! Me he tratado de pasar por todas las novelas que me comentan. Y las que no tambien, por que no.

Lamento si no me he pasado por alguna de ustedes. Pero estoy haciendo lo que puedo.

Espero que les guste el capítulo y que lo disfruten.

Esperen mi comentario, haré lo que pueda para pasar por ahí.

¡Gracias!
¡Hasta el próximo capítulo!

Rebeca C.

Posdata:

Pasen por aquí!

Es una nueva escritora! Apenas va en su primer capítulo, comenten.

 

VIII (II PARTE) - IX *Comenten, por favor*

VIII. II Parte.

 Escuché que abrieron la puerta y volteé fastidiada a ver quién era. No quería ver a Phil.

-¿Bry?- El pequeño dio un salto y salió corriendo hacia la puerta principal.

-¡Mami, mami!- Caroline lo cargó. Me levanté y dejé la notebook en el sillón.

-Hola, pequeño. ¿Cómo te fue, corazón?- Sonreí ante sus cariños y cuando besó la frente de Bryson.

Ben! ¡La tía __________ me escogió una boñita escuela!- Me reí bajito para no encontrarme con la mirada de Caroline.

-Me alegra mucho, Bry.- Besó su mejilla.

-Bry...-me miró sonriendo. -¿Vamos al parque?

-¡Chí!- Gritó de emoción e hizo que Caroline lo bajara. Subió a su habitación y bajó corriendo con un suetercito.

-¿Vamos, Caroline?- Asintió sin mirarme y salió de la casa tomando la mano de Bryson. Suspiré. Tomé mi celular y salí.

 

*-

Miramos a Bry correr.

-Caroline, lo lamento.- Ella suspiró enojada.

-Ya, déjalo, ________.

-No, Caroline. Es que, si tú lo vieras...

-No. ________- La interrumpí.

-Sí, Caroline. Bueno... No, es cierto. Pero yo tengo mis razones. Yo sé por qué lo hice.- Porque estaba cegada con su cuerpo. Pensé.

-¿Así, _______? ¿Y por qué? ¿Te dejaste seducir hasta que caíste en sus redes?- Me gritó un poco.

-No, Caroline... Es que él... él me hizo despertar muchas cosas que yo... que yo hace mucho tiempo no tenía y que las anhelaba mucho.

No quiero estar peleada más contigo, tú eres mi consejera, mi mejor amiga, mi HERMANA. Te quiero mucho, Caroline y...

-¡Ya cállate, ______!- La miré y un puchero involuntario brotó en mis labios. Caroline se echó a reír. Levanté una ceja.- Está bien, _______. Te perdono.- Me abrazó con fuerza. Yo brincaba de la emoción. -¿Qué harás ahora? Tienes que cobrar tu honor.- Sonreí y levanté una ceja. -Tienes algo planeado. ¿No es cierto?

-Caro, sé que él sólo me utilizó para darse placer- Y para dármelo a mí, en cierto modo.- Y para alguna otra cosa que desconozco. Y yo ya no me quiero degradar más.- Levantó las cejas.

-¿Lo vas a seducir?- Me encogí de hombros. Ella rió. -Pienso que eso sería interesante. Sonreí y me recargué en ella.- Oye, ______... ¿Tu socio es muy guapo?- Me reí.

-Pues...

-¡Tía! ¡Mami! - Bryson corría hacia nosotros y un hermoso Golden Retriever venía tras de él. Nos levantamos de un salto y Caroline cargó a Bryson rápidamente.

Mila, Mami! Ese pelito estaba jugando conmigo.

-Bryson, eso es muy peligroso. ¡No sabemos si está vacunado!-  El Golden se acercó a mí y se sentó a mi lado.

-Elvis- Escuchamos el grito a lo lejos. Miré a Caroline cuando el cachorro empezó a buscar frenéticamente.

-¿Elvis?- Volteó hacia mí.- Él se llama Elvis.

-¡Elvis!- Vimos a un hombre aparecer corriendo. -¡¿______?!

-¡¿Nicholas?!

Guau! ¡Que gua...!- Miré a Caroline. Más bien la fulminé. Se tragó las palabras. Me quería reír. Vi como las mejillas de Nicholas se pusieron rosas. Sonreí al ver a Nicholas vestido casualmente, una camiseta negra y un pantalón de mezclilla. El perro se acercó a él y Nicholas lo acarició.

-¿Es tu pelito?- Bryson rompió la simpática tensión y empezó a pelear para que Caroline lo bajara.

-Sí, es mío. Se llama Elvis.

-¡Es muy boñito! ¡Yo quielo uno achí!

-Dile a tu tía que te compre uno, pequeño.- Me miró burlón. Bryson volteó hacia mí, luego hacia Elvis y de nuevo hacia a mí.

-¿Nicholash?- Caroline me vio sorprendida. -¿Me dejas jugad  un latito con Elvis?

-Yo... Eh... Sí, claro. ¿Por qué no?- Bryson sonrió tiernamente y nos hizo hacerlo a nosotros tres. Elvis corrió tras el pequeño cuando él empezó a hacer.

-¿Por qué mi hijo sabe el nombre de tu socio?- Me susurró. Me empecé a reír nerviosamente.

-Eh... Larga historia.- Nicholas se acercó a nosotros. Me crucé de brazos.

-Hola, _______. - Me sonrió. Yo giré mi vista.- Un gusto, soy Nicholas Jonas.

-Caroline Fellon.- Le extendió la mano.

-¡Nick!- Se escuchó una voz chillona de fondo. -¡Nick!- Llegó corriendo y se colgó de la espalda de Nicholas. Me mordí el labio y Caroline y yo tuvimos que dar un paso hacia atrás para evitar que Nicholas cayese sobre nosotros. En un abrir y cerrar de ojos Nicholas y Samantha estaban en el césped.- Nick, ¿dónde estaba?-

 

 Nicholas despegó la cara del húmedo pasto. Caroline y yo no pudimos evitar reírnos bajito. Samantha se levantó rápidamente y nos miró con un encantador rojizo en las mejillas.

-________.- Sonreí sin ganas y levanté y bajé las cejas. -_________... te... ¿te llegó mi mensaje?- Nicholas se levantó gimiendo.

-Sí, me llegó.

-¡Bryson!- Miré a Caroline, ella sabía que no estaba cómoda. -¡Bry! ¡Ven aquí, peque!

-________. - La miré. -¿Si puedo... ya sabes...?

-Sí, como sea.

-¿Ya nos vamos, mami?

-Sí, ya nos vamos.- Caroline cargó a Bryson. Miré por el rabillo del ojo que Nicholas me observaba. -¿Cómo se dice, Bry?

-Hasta luego.- Me despedí y me adelanté caminando.

Glacias pol dejalme jugal con Elvis, Nicholash!

-Claro, pequeño. Hasta pronto.- Caroline se despidió también y escuché sus pasos apresurados para alcanzarme.

-_______. ¡_________! ¿Qué pasa?

-Samantha. ¡Samantha es lo que pasa!- Cerré los ojos enojada.

-¿Quién es Samantha?- Se detuvo cuando yo lo hice.

-¡La esposa del estúpido con el que me acosté!- Grité.

-Bry, ve al columpio. ¿Sí?- El pequeño se fue corriendo. -¿Qué con ella?

-Creo que Phil me está engañando con ella.

-¿Qué? ¿Ya apareció Phil? ¿Por qué crees que te engaña con ella?- Saqué mi celular y le enseñé el mensaje que me había mandado Samantha.

-Algo parecido me dijo Phil. Ambos desaparecieron dos días. ¡Dos días! ¿Coincidencias? ¡No lo creo!

-¡Pero eso no te comprueba nada!- Me crucé de brazos.

-No lo sé, Caroline.- La abracé. ¿Por qué me ponía así? Al fin de cuentas yo había sido la primera que fallé en el feliz matrimonio, ¿no?

¿Qué más daba si el veía a alguien más?

-Tranquila, hermanita. Vamos a casa.- Asentí. -¡Pequeño! -Bryson sonrió y llegó corriendo.

-Bry.- Me miró sonriendo.

-¿Mande?

-A que te gano a llegar a aquella esquina.

-¡No!- Se rió y empezó a correr.

-¡Sí!- Corrí tras él-

-¡_______! ¡Bryson!- Caroline gruñó. Me eché a reír.

&

IX

Llegué a casa con el corazón en la mano, Bryson decidió correr hasta casa, desde la esquina que yo había propuesto, y aún faltaba una cuadra más.

Tomé una botella con agua del refrigerador mientras escuchaba la risa burlona de Bryson.

-________, yo haré la cena.- Di un salto al escuchar la voz de Phil. -¿Te parece?

-Claro, ¿por qué no?

-Hola, Caroline.- Saludó a mi hermana ya que no se habían encontrado por la mañana.

Mi celular empezó a sonar. Caminé a la sala y me senté en el sofá individual para contestar.

-_______ Fellon.

-Buenas noches, querida. ¿Cómo estás?- Sonreí.

-Hola, mamá. Me encuentro bien, gracias.

-Me alegro, cariño. ¿Estás con Caroline?- Asentí y luego reí ya que ella obviamente no podía verme.

-¿Quieres charlar con ella?- Bry se acercó a mí y se sentó en mis piernas.

-No, pequeña. Ya charlaremos mañana.- Fruncí el ceño.

-¿Mañana?- Le hice una cara graciosa a Bryson el estalló en una encantadora carcajada.

-Tu padre dice que mañana quiere verte a la nueve afuera de tu oficina, tendrán una junta con Paul y Nicholas Jonas.- Hice un gesto. -Quiero que lleves a Caroline y al pequeño Bry, ¿está bien?- Le saqué la lengua a Bryson.

-Hecho, mamá. Nos vemos mañana, chao. Yo igual te quiero.- Colgué el teléfono y Bryson me correspondió la travesura que le había hecho anteriormente. Me hice la indignada.

-¡Qué grosero!- Lo cargué y lo puse de cabeza. Se echó reír.

-¡________!- Lo levanté rápido y lo senté en el sofá.

-¡Él empezó!- Bryson y yo nos reímos.

-¡No es cielto, mami!

-¡_______! ¡Conseguí el lugar para poner el estudio de fotografía y boutique!- Gritamos de emoción.

-¡Caroline, me alegra mucho!- La abracé. Apenas llevaba cuatro días aquí y mi hermana ya iba a poder diseñar su propia ropa y poner su estudio fotográfico. Espero que se me quede un poco de su suerte.

-¿Ya sabes cómo lo llamarás?- Tomé sus hombros. Apenas me quedaban cinco centímetros de alto.

-Sí, ¿qué te parece ‘Le Fellon: Boutique & Studio'

-¡Me encanta!- La abracé de nuevo. -Me alegro mucho por ti, Caroline. Sabes que cuentas con todo mi apoyo; y, si tienes suerte...-Me encogí de hombros indiferente.-... Tal vez te pueda dar una columna en la revista para mostrar tus hermosos diseños.- Se echó a reír.

-Te adoro, ______.- Me abrazó.

-¡Ya, mami! ¡Eles mía!

-¡Qué envidioso! ¡Yo fui primero!

-¡No!- Se puso de pie en el sillón.

-¡Sí!- Me miró frunciendo el ceño, luego me abrazó con una sonrisa en la cara que me dejó un poco helada. Sus manitos me empezaron a hacer cosquillas en mi costado izquierdo. Me empecé a reír con ganas, y me sentía tonta porque Bryson apenas tenía tres años y yo veinticuatro, un niño de tres años me estaba ganando. Pero bueno, en realidad él estaba al tanto de mi debilidad a las cosquillas.

-¡Bry!- Me reí. -¡Ya!- Traté de alejarlo hasta que lo logré. Me escondí detrás de Caroline, la cual se reía de mi desgracia.
-¡Tía!- Saltó a mi lado, sabía que trataba de asustarme así que le seguía el juego: grité y me escondí un poco en el cabello de Caroline.

-¡Aléjate!- Se rió y luego abrazó mis piernas.

-¡Te quiero, tía!

-¡Yo también, peque!- Le besé la mejilla.

-¡Ya está la cena!- Corrimos a la cocina.

 

8:40 a.m. Sábado.

Ya nos preparábamos para ir al edificio. Caroline estaba terminando de arreglarse y de ducharse. Yo preparaba un ligero bocadillo para Bryson, si llegase a despertarse en el auto, ya que dormía plácidamente en el sofá, ya bien vestido por Caroline.

Tomé un sorbo de café mientras esperaba que el ruido sonoro de los tacones llegase cerca de mí.

-¿Lista, _____?- La miré.

-Yo debería decirte eso a ti, irás en mi auto.- Se rió y tomó mi taza bebiendo mi café. - Y ahora te tomas mi café, grandioso.- Dije con sarcasmo. Rió de nuevo y me abrazó besando mi frente.

-Te quiero, hermanita.- Me dijo, sonreí.

-¿Todo listo?- Phil apareció por el umbral de la cocina. Caroline corrió a la sala por el pequeño Bryson.

Reinaba un silencio sepulcral en el auto. La tranquila respiración me estaba arrullando, ya me pesaban los párpados.

Phil y yo no nos habíamos dirigido la palabra en todo el día de ayer, ni siquiera nos deseamos una buena noches, teniendo presente el hecho de que dormíamos en la misma cama.

Llegamos a la entrada del estacionamiento donde Moisés nos esperaba sonriente como siempre.

-¡Buenas días, señorita Fellon!- Me saludó animadamente.

-Buenos días, Moisés.- Le regalé una sonrisa. Phil le entregó las llaves de mi auto. -¿Te lo encargo?

-¡Como siempre!- Le sonreí una vez más y caminamos en dirección al edificio mientras escuchaba el exquisito ronroneo de mi volvo.

Phil abrió las puertas de cristal haciendo girar, sin ninguna discreción, todas las miradas de los empleados de la planta baja.

-Buenos días.- Saludó Phil generalmente, recibiendo sólo asentimientos de cabeza por respuesta.

Como de costumbre, las miradas se giraron hacia mí y, por supuesto, a Caroline y a un Bryson dormid aún; y era de esperarse, Caroline era preciosa. Su cuerpo era escultural, tomando en cuenta que tiene un hijo; era una mujer con una figura envidiable y su andar estaba lleno de gracia. Su larga melena de fuego, caía en cascada hasta llegar a la altura de su cintura. Sus ojos verdes y sus facciones tenían un rasgo infantil y encantador. Su nariz era pequeña y respingada, manchada de un montón de pequeñas pecas, sus mejillas siempre tenían un color rojizo, aún sin ningún maquillaje. Sus labios eran grandes, perfectamente redondeados y rojos. Casi siempre adornaba sus mejillas con el pequeño hoyuelo que se le hacía en la mejilla izquierda, a Bryson y a mí se nos hacía en la derecha.

Sin duda Caroline era preciosa, y yo deseaba ser igual de preciosa que ella. Obviamente sin mencionar su inteligencia, elegancia y demás aspectos que la hacían aún más encantadora.

 

-Parece que te has acostumbrado bien a las miradas, Caroline.- Ella me sonrió mientras entrábamos al elevador.

-¡El primer día que viene eran mejor!- Me reí cuando las puertas se empezaron a cerrar.

 

Al salir del elevador, papá y Victoria -mamá- estaban esperándonos fuera de mi oficina.

-¡Caroline, _______!- Victoria nos abrazó con fuerza y con ambos brazos mientras papá sólo nos dio un abrazo con un solo brazo, pegándonos fuertemente a su ancho pecho.

-¿Cómo has estado, Caroline? ¿Cómo ha estado el pequeño Bryson?- Vi a mamá cargar a Bryson pero perdí el hilo de la conversación cuando papá me tomó del hombro. Me sorprendí ante eso.

-¿Cómo has estado, _______?- Y mucho más ante eso.

-Bien, supongo.- Me encogí de hombros. Él asintió pensativo. Sus ojazos verdes me observaban con cautela como si tratase de entrar en mi mente. Sonreí ante mi pensamiento y sus cejas casi se tocan en su ceño. Le sonreí a papá y él trató de regresarme el gesto cálidamente como yo lo había hecho, casi lo logra. Titubeó un poco, se hizo para en frente y luego hacia atrás y luego al frente otra vez, hasta que se decidió en plantarme un beso en la coronilla. Su acto me desconcertó por completo.

Se dirigió hacia donde estaba Caroline y mamá.

-Nos vemos al rato, _____. Tengo muchas cosas que hacer.- Asentí.

Me besó los labios. Un beso cotidiano y con otro sabor. Desapareció en el pasillo y me dediqué a ver a mi familia, Bryson se estaba despertando y se veía un poco incómodo porque todos estaban aglomerados a su alrededor. Sonreí al ver su expresión. El pequeño empezó a buscar con la mirada y sonrió cuando me vio. Me recargué en la pared y Bryson me hacía caritas graciosas. Sentí una presión en mi lado izquierdo, volteé, la silueta que ya bien conocía me azotaba con los ojos.

-¿Qué?- Dije sin voz para que leyese mis labios. Él se rió y levantó la mano para tocar su reloj. Me mordí el labio y fruncí el ceño, me sonrió y entró a la sala contigua. Miré con discreción mi reloj. Gruñí

-Papá, ya son las nueve con diez.- Me miró y asintió se despidió con la mano. Caminó a mi lado y yo lo seguí.

Entramos a la salad de juntas y ahí estaban Nicholas y Paul Jonas.

-Lamentamos mucho la tardanza.- Saludó a Paul y le dio un abrazo.

-No interesa.- Claro que no, una por sus dos veces tardes, pensé.-Buenas tardes, _____.- Le sonreí pero él me miró con recelo.

-Bueno empecemos.- Suspiré y me senté al lado de Nicholas, el cual me sonrió cínico.

-Primero que nada...- Comenzó Paul, habló de finanzas y cosas que se me hacía difíciles entender, un poco. Hasta a mi padre, hacía lo que podía.

-¿Y las fotos y columnas de Japón, muchachos?- Preguntó mi padre.

-¡¿Japón?!- Gritó Nicholas levantándose un poco. -Yo...

-James Morrison es el fotógrafo y Sayuri Miyako la modelo. Su vuelo regresa mañana a las...-Saqué mi teléfono.- Eh, tres y media.

-Las...-Interrumpí a Paul.

-Las columnas van a ser escritas por Harry Castillos junto a Miyako, le ayudará un poco. Ambos tendrían una convivencia con el emperador.- Mi padre y Paul se vieron y luego me observaron a mí.

-Muy... bien...-Dijo Paul.- ¿Y tú, Nicholas?

-Yo... No sabía que ya sería la edición del próximo mes.

-¡No mandaste a tus fotógrafo y columnista!- Gritó Paul. Sonreí.

-He mandado un recordatorio.- Me miraron.

-¿Cómo?

-He mandado un recordatorio a todos los que irían a Japón tres días antes del viaje para que se preparasen.- Me encogí de hombros.

-¡¿Qué tú qué?!-Me gritó Nicholas. Lo fulminé con la mirada un momento y vi cómo mi padre y Paul abrían los ojos de par en par al ver mi mirada.

-¿Qué tiene de malo?- Pregunté viendo a papá.

-¡Mandaste a mis empleados! ¡Eso viola el contrato!- ¡Ya entiendo! ¡Quiere salir por la tangente!

-Sólo envié un recordatorio. Yo no los mandé a nada.

-Bueno, es verdad. Eso no viola el contrato y vaya que el recordatorio nos ha hecho un gran favor, gracias a la señorita _____.- Crucé los brazos sobre mi estómago.

-Bien, escuchen. Tendrán una semana muy ocupada. Pronto habrá un evento de moda y diseño. -Pensé en Caroline.- Un coctel con los editores de la revista Rolling Stone.

-¿Por qué?- Pregunté.

-Quieren ponerlos en la portada.- Sonreí ampliamente. Bueno, era de esperarse, Nicholas y yo no sólo éramos dueños de la revista, también éramos cantantes, recurrentemente. Yo había estado en la revista Elle y Vogue y él en V-Man.

-Les mandaremos un folder con la relación de citas que tendrán.- Asentimos.-Bien, perfecto, eso es todo. Gracias, _____.- Sonreí, ellos salieron. Me levanté para irme pero Nicholas me tomó del brazo.

-¿Por qué hiciste eso?

-Lo siento, para el próximo dejo que te despidan.- Dije con indiferencia. Me tomó más fuerte del brazo. -Suéltame Nicholas.- Lo hizo y se levantó. Tomé aire y lo dejé salir en un pesado suspiro.

-¿Se lo has dicho a tu padre?- Me miró sorprendido.

-¿Cómo... lo sabes?- Idiota, tenías que ser tú, imbécil. Me reí cínica.

-No puedo creer que se lo hallas dicho a alguien.- Reí de nuevo.

-Pues no era secreto, ¿o sí?- Nicholas trataba de hacerse el fuerte pero, una dama también sabe jugar ese juego.

-Pues no pero...-me miró interesado. -¿Qué dirá la gente si se entera que Nicholas Jonas, el heredero de el gran Paul Jonas se acostó con su socia ¡A una semana de conocerse!- Movía los ojos de un lado a otro, buscando cómo atacarme.

-¿Y qué dirán de ti?- Lo miré sonriendo. Me encogí de hombros.

-Yo apenas estoy saliendo a la luz. Tú, en cambio, fuiste presentado desde pequeño, si no estoy mal informada. Que jamás sucede.-Lo miré. -¿O sí?- Negó con la cabeza gacha. -Claro que no.- Abrieron la puerta lentamente.

-¡Tía, _______!- Bryson corrió hasta mí, lo alcé en mis brazos.

-Hola, peque.- Miré a Nicholas y luego a Bryson de nuevo. -¿Te acuerdas de él?

-¡Es Nicholash! ¿Veldad?- Asentí sonriendo.

-Nos vemos en la semana, Nicholas. Que tengas bonito día.- Bryson se despidió con su manito. Salimos de ahí dejando a Nicholas.

 

¡Bastardo! ¡Sólo a él se le ocurre contarle a alguien! ¿Y qué voy a hacer si Phil llegase a enterarse de la estúpida aventura? ¡Y si mi padre se entera! Me quitaría la editorial y, eso es mi vida entera.

¡Idiota!

-¿Tía?- Tocó mi mejilla dulcemente. Le sonreí.

-¿Y tu mamá, Bryson?- Se encogió de hombros.

-No sé, fue con mi abuelita, pelo  yo quelía estal contigo.- Sonreí con ternura. Bryson siempre ha sido, más que mi sobrino, como mi hermanito pequeño, y hasta como mi hijo.

-¡__________!- Volteé era Caroline. Llegó corriendo con nosotros.-_________ iré a comer con mamá. Me llevaré a Bryson. ¿Está bien?- Asentí y le entregué a Bryson. Me despedí de ellos y caminé a mi oficina. Últimamente no salía de ahí.

-Buenos días, Gabriella.- Le besé la mejilla. Ella me abrazó.

-¡Buenos días, _________!- Sonreí frunciendo el ceño.

-¿Por qué tan animada?

-Si salimos a cenar hoy, te cuento.

-¡Hecho!- Le sonreí. Dio un gritito de emoción y me entregó el folder que habían mencionado en la junta. Le agradecí y entré a mi oficina.

Me recargué en la puerta y suspiré pensando en todo lo que haría esta semana.

-¿Dónde estabas?- Dio un salto. No había visto que mi padre estaba sentado en la silla de piel roja. Sentí una presión en el pecho al ver lo importante que él lucía detrás de escritorio.

-¿_________?- Sentí miedo cuando me llamó. Me sentía insignificante ante él.

-Yo... me estaba despidiendo de Caroline. Salió a desayunar con mamá.- Asintió.

 

Hola!!

¡Chicas! ¡Feliz Navidad atrazada!

Espero que se la hayan pasado muy bien en compañía de toda su familia!
¡Chí que chí!

Quería decirles eso, aunque tarde pero, ya las extrañaba mucho.

Espero que Santa les haya traído muchos regalos y que su corasoncito haya estado rebozado de alegría.

Viene años nuevo (Y el fin del mundo D:) Así que les deseo lo mejor y más oportunidades en el próximo año.

 

Quería anunciarles también que: ¡Estoy NOMIDA POR PRIMERA VEZ! ¡Estoy muy emocionada! ¿Me harían e grande favor de pasarse por quí y votar por mí?

Metanse en esta página: http://premiacionesmetroblog.metroblog.com/

Y votar por mí para mejor Escritora.

Sé que no ganaré pero, me haría feliz que si piensa que podría estar en esta categoría, votaran por mí. Por favor.

¡No se olviden de votar también por nuesta compañerita bella de Amor secreto (amorsecreto.metroblog.com) Que esta apróximadamente en cuatro categorias! Y si estan sus escritoras favoritas pasaen a votar por todas ellas!

Gracias por leer les agradecería mucho que me apoyaran si?

¡Las amo!
¡Hasta el próximo capítulo!
Rebeca C

VIII. I parte.

Caminé pacíficamente derecho en la acera hasta llegar frente a las puertas con rejas de colores. Me regargué en un auto rojo que estaba frente a la puerta y esperé a que sonas el timbre.

 

Tenía la cabeza llena de un montón de cosas e ideas que giraban al rededor sin un orden aparente.

Me puse a pensar en lo que había sucedido el día de ayer, en lo que me había dicho Caroline... Me había degradado como mujer.

Y no es que me afectara tanto esa frase ya que, al fin de cuentas, yo lo había permitido. Lo me me hería y devastaba era el hecho de que me había recordado mi pasado, algo de lo que había huido durante años -y aún lo hago.-, y pedí que jamás se mecionase de nuevo... Edward

 

Levanté la vista de la acera cuando el timbre sonó y todas esas caritas sonrientes comenzaron a salir de sus salones.

Busqué a Bryson con la mirada. Me derigí a la puerta para que lo dejasen salir.

-Hasta mañana, señolita Coleman.- Se despidió con su manito y luego me vio alzando sus bracitos para que lo cargase. Me agaché y lo acomodé en mi costado. -¡Hola, tía!- Besé su mejilla y él rió.

-¡Hola, peque! ¿Cómo te fue en tu primer día?- Empecé a caminar con él en brazos.

-¡Muy ben! ¡Ya tengo un montón de amigos!- Sonreí

-¡Me alegro mucho, Bry! Entonces, ¿sí te gustó la escuela?- Asintió animadamente.

-¿Y mami, tía?- Me preguntó escondiéndo un mecho de cabello detrás de mi oreja. Sonreí ante ese gesto.

-En casa, está arreglando unos papeles importantes.- Asintó distraído y sonriendo mientras jugaba con la figurita que tenía colgando de mi collar.

 

Caroline amaba la moda, diseñar ropa y tomar fotografías profesionales, -lo hacía muy bien.- así que la ayudaría a poner su propia boutique y estudio fotográfico en el centro de New York, cerca de la editorial.

Además, dijo que me daría un descuento. Reí un poco al recordarlo. Ah, Caroline. Me había ignorado toda la mañana y eso me hacía sentir esa emoción de soledad que había sentido hace mucho tiempo atrás.

 

Edward llegó a mi casa, yo tenía diecisiete, él y yo éramos novios hacía dos años; ese día tenía algo muy importante que decirle.

-Hola, amor.- Me abrazó y besó mis labios.

-Hola, Edward.- Contesté con temor y nerviosismo haciéndome a un lado para que él pudiese pasar.- Será mejor que te sientes.

-¿Qué sucede? ¿Qué tienes?- Me abracé los brazos.

-Yo...- Tragué saliva.

-¡________, dique qué rayos te pasa!

-Yo... Edward... Estoy embarazada.- Se quedó helado.- Tengo tres meses... ¿Edward?- Sus verdes ojos claro se inyectaron en sangre.

-¡¿Qué estás embarazada?!- Se levantó y me tomó de los hombros.

-Edward...- Me zarandeó con fuerza.

-¡Cállate, _______! ¡Sólo nos revolcamos una vez! ¡Una maldita vez!- Lo miré furiosa.

-¿Nos revolcamos?- Me quité sus manos de encima. -¡Tú habrás sido el puerco que se revolcó! Porque yo, yo te estaba dando lo mejor de mí. ¡Yo te estaba haciendo el amor, inútil!- Me golpeó el rostro tan fuerte que me hizo caer al piso.                                            -¡Te dije que te callaras!-Me miró por encima de su hombro-Eres una cualquiera.- Me levanté del piso y le planté un fuerte cachetada. Abrió los ojos de par en par. Me empujó haciéndome caer de nuevo. Me dio una patada brutal en el vientre.                      Me dejó sin aire. Respire entrecortadamente.                                    -¡Idiota!... ¡Estoy embarazada!- Me miró.                                             -Ya no más.- Me pateó de nuevo tres veces, cada una más fuerte que la anterior, y un chorrito de sangre salió expulsado de mi boca. Alcé la vista y me golpeó el rostro con el puño.                        -Espero que te mueras, _______. Y ese bastardo que dices mi hijo; seguramente andas de fácil con otro a mis espaldas. ¡Prostituta!- Me pateó una vez más y esta vez, un hilo de sangre atravezó mis piernas. La sangré me heló.

Edward salió de la casa azotando la puerta. Empecé a llorar.

-¡Caroline!- Recordé que no estaba en casa pero, justo en ese momento, si preciosas silueta de bailarina atravezó la puerta.         -¡Ayúdame!

-¡________!- Se arrodilló a mi lado y sacó su teléfono. -¿Fue ese idiota?- Debió haberse encontrado con él. -¡Desgraciado!- No pude decirle nada, un montón de puntitos de colores aparecieron y luego la oscuridad.

 

Sonreí al escuchar la nueva canción de Bryson mientras él jugaba con mi cabello.

-¿Te dejaron tarea, Bryson?- Lo miré.

Chi! ¡Debo dibujal a mi familia!- Sonreí.

-¿Me dibujarás?- Hice un puchero.

Clado que chi, tía!. Me abrazó y sonreí conmovida.

 

 

Abrí los ojos lentamente. Estaba en una pálida habitación. Un pequeño tubo recorría mi brazo dirigiéndose a una pequeña bolsita con agua.

-¿_______?- Giré mi cabeza y vi a Caroline. -¿Qué te sucedió?.- Cerré los ojos y recordé. Me sentí sola y vacía. Empecé a llorar.    -¿Qué pasó con él?-

-¿Cón quién, ________?- Cerré los puños.

-¡Con mi pequeño! ¡Tengo tres meses de embarazo!- Ella me miró. No quería escuchar más.- ¿Qué le sucedió?                             -Lo has perdido, ________.

-¿Qué?.- L amente se me puso en blanco. Yo... yo sí quería a ese pequeño, a mi pequeño. Aún si mi padre me hubiese corrido de la casa. Yo lo amaba.

-Cuando él te golpeó tuviste un aborto inmediato, aún era muy pequeño y débil.- Me sequé las lágrimas de los ojos y me tragué el llanto.

-Caroline, no le digas a nadi de esto. ¿Sí?

-¿Sobre qué?- Penetré en sus ojos color ocre.

-Sobre que alguna vez estuve embarazada y que perdí a mi criaturita.

-_______... yo.- Tomé su mano.

-No es porque quiero esconderlo de mis padres...- En parte. -no quiero recordarlo en mi vida futura. Sólo no digas los del embarazo, después de todo, solo tenía tres meses.- Caroline apretó mi mano.

-Está bien.- Me abrazó.


Cuatro años después, Caroline quedó embarazada de Bryson a los veinte años por una aventura. Y ella tuvo el regaño que hubiese tenido yo por un novio irresponsable y una criatura, además un regaño que no entendía, después de todo, Caroline ya era mayor de edad. Me sentí culpable por lo que ella estaba pasando pero, me dijo que no quería que sufrieramos otra vez.

 

-Hasta que la oveja negra se le ocurrió cometer el error de nuevo.- Suspiré, sólo hacía falta el embarazo. Me estremecí al pensarlo.

-¿?- Lo miré.

-Nada, peque.- Lo bajé para abrir la puerta. La abrí y él entró corriendo.

-¿Mami?- Miré la sala de estar di un salto al ver quién estaba ahí.

-¡Hola, sobrino!- Abrí los ojos de par en par.

-¡Tío, Phil!- Lo cargó y le dio un beso en la frente.- ¿Y mamá?

-Dejó una nota diciendo que iría a la papelería.- Bry asintió y Phil lo bajó de sus brazos. El pequeño subió a acambiarse.

-Hola, _______. Lo abracé con fuerza.

-¿Dónde habías estado, Phil?- Lo miré, su rostro estaba serio. -Ni siquiera habías aparecido en el edificio. ¡Estaba muy preocupada!

-Lo siento, _______. Estaba resolviendo unos asuntos.- Una chispa de picardía brilló en sus ojos, una chispa involuntaria.

-¿Asuntos?- Asintió. -¿Y eso asuntos no te dejaban nada de tiempo para llamar y decir que estabas bien?

-No.- Dijo frío y despreocupado. Me dio un espasmo en el estómago. -Lo siento mucho, _______.- Me abrazó.

-Da igual.- Se acercó a mí y besó mis labios. Un beso taan cotidiano, sin vida y, podría decir, hasta con otro sabor.

-¡Tía! ¿Me acompanas?- Lo miré sentado en la sala. Asentí regalando mi mejor sonrisa.

-Iré por un café. ¿Deseas algo?

-No.- Besó mi frente y se fue. Suspiré y me dirigí a la sala con mi notebook en la mano. Bry sonrió cuando me vio sentarme en el sofá que estaba frente a él y empezó a hacer su tarea mientras cantaba la canción.

 

Abrí el navigador y me metí a la bandeja de entrada de mi correo. Estaba lledo de e-mails de la editorial. Moví la barra de desplazamiento azul hacia abajo y un mensaje captó mi atención.

Enviado por: Samantha Jonas

Asunto: Perdón.

"_______, lamentó tanto haber faltado al trabajo tuve unos problemas y estuve ocupada todo el tiempo. ¿Me despedirás?"

-Samantha Jonas.

 

Cerré el navegador y miré a Bryson.

-Bry, ven aquí.- Me miró y se acercó. Lo senté en mis piernas.- Sonreí a la cámara.- Nos tomé varias fotos juntos. Lo bajé para que siguiera haciendo su tarea después de agradecerle.

Guardé las fotos y puse mi favorita como fondo de  pantalla.

-¿Te gusta?- Se rió dulcemente.

 

*~

I missed you so much!

En serio que sí. No saben como han estado estos últimos meses. Había tenido un montón de tarea y exámenes todo para no tener que hacer un recursamiento de invierno.

¡Lo logré!

Así que tengo vacaciones hasta el primero de Febrero.

¡Oh, sí! (Fiesta de cinco segundos. ♪♫)

Buenp, muchas gracias por esperarme tanto y por seguir aquí conmigo. Las amo mucho.

En los próximos capítulos van a descubrir la vida de ______.

Y después vendrá el capítulo Hot porque alguien me dijo que ya quería eso. Me encanto.

Espero que les guste el capítulo. Muchas gracias por no olvidarse de mí. ¡Las amo un montón!

Comenten mucho y voten mucho también para subir la siguiente parte.

¡Hasta el próximo capítulo!

Rebeca C.

 

Do you miss me?

¡Yo las extrañé mucho!

 

& digo las extrañé porque me van a tener por quí de nuevo.

Como ven, vengo con un look distinto (me refiero a la página)

Y también vengo a dejar en claro algunas cosas en las que creo, se han revuelto porque yo lo hice:

 

1.- No sé de dónde rayos saqué la idea de los ojos violetas de ________. Y realmente mi intención era que fuesen azul así que olvidense el violeta.

2.- Cometí un erro muy grande al poner que ________ era hija única en el segundo capítulo, porque obviamente no lo es, así que también olviden eso, por favor.

3.- En el prólogo puse como un "avance" de lo que sería la novela. Eso llegará a pasar pero, ya adelantados los capítulos.

 

Y, creo que eso es todo, si tienen alguna otra pregunta no duden en hacermela.

Referente a mi ridícula ausencia, ya estaré de vuelta por aquí, ya he salido de vacaciones de invierno y hace muhco frío. Tengo escritos varios capítulos y sólo espero que ustedes aún me quieran por aquí.

He tratado de pasarme por sus novela y casi no he podido pero, supongo que algunas notaran que estoy por ahí.

Espero que quieran otro capítulo, estoy muy entuciasmada de volver.

¡Las amo y muchas gracias por su apoyo!

Les mando unos abrazos asfixiantes y unos besos muy amigables.

 

¡Hasta el próximo capítulo!

Rebeca C.

¡Hola!

¡HOLA, MI GENTE HERMOSA!

Después de una larga desaparición por aquí en Metroblog, sin alguna razón aparente, me he dado un tiempo para pensar en algunas cosas...

 

Primero: Mis capítulos no se comparan con los de nadie porque...  no son

tan buenos como las demás novelas que me leo por aquí.

Así que, he decidido, seguir con la novela (definitivamente, no puedo dejar de escribir), haciendo capítulos más 'geniales' sólo para ustedes. :D

 

Y por último, (sí, solo dos cosas).

 

Segundo: Ya me he dado cuenta que mis comentarios se han ido redugiendo, es decir, pido pido pero no doy doy. Les vengo pidiendo comentarios siempre, mas, casi nunca los devuelvo. Y eso es una enorme falta de educación. Así que deseo que todas las personitas que leen siempre mi... mi... bueno, lo que sea que este haciendo... Pongan en los comentarios sólo un pequeño "YO!" Para pasarme por su blog y comentar. ¡Háganlo por favor!

 

Las amo, nos vemos pronto.

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

VI; VII (¿En serio no van a comentar? D':)

La alarma empezó a sonar, me quejé y me di la vuelta cerrando los ojos con fuerza. Mi brazo se extendió kilómetros. Había dormido sola de nuevo. Era le sagunda noce en ésta semana, seguida.Era el segunda día que Phil no llegaba a dormir. No me gustaba la idea de dormir sola porque, me había acostumbrado a la seguridad de un cuerpo que no puedo tener.


Me levanté y estiré mi cuerpo estirando los brazos. Caminé lentamente hacia mi armario, saqué mi ropa, lo primero que encontré, realmente. Tomé unos zapatos de tacón blancos y los solté en el sillón a los pies de la cama.

Tomé mis toallas y me fui desnudando en el camino; me quité la blusa de la pijama en la puerta de la habitación y la dejé caer al piso. Luego, siguió mi pantalón que quedó en la puerta del baño. La ropa interior me la quité dentro.Giré el grifo de agua caliente hacia la derecha y entré. El agua recorrió mi cuerpo y empezaron miles de "flashes" en mi cabeza con recuerdos en ellos.


Lo imaginé a él... Llenando de besos mi cuello. Acariciée mi cintura, imaginando que eran sus manos.

Mordí mi labio inferior. Imaginé su dedo, largo, malvado... Existante. Su labios de nuevo, sus gritos y gemidos... Su gran..

Abrí los ojos de golpe. Terminé de asearme y cerré el grifo. ¿Cuánto abría gastado de agua?

Salí enredada en una toalla. Me recordó cosas.

-¡Me secuestraste!- Rió.

Salí y junté la ropa que había dejado tirada. La heché al cesto de ropa sucia.

Cerré la puerta de mi habitación y lancé la toalla a la cama; dejándome en ropa interior, comencé a vestirme.

No puede ser que en dos días aún no pueda olvidar un pequeño gran accidente con Nicholas.

Y... ta estaba en una lista... En una lista que no existía pero, aún así, sabía que estaba ahí. Ya era parte de todas esas chicas que han estado con él antes y durante de su matrimonio. Había fallado a Phil... a un Phil desaparecido. Y había traicionado la confianza de alguien. Samantha.

*

-Me encanta pasar rato contigo, _____.

-¿Por qué, Samantha?- Dije tomándo un sorbo de mi café.

-Nunca antes había tenido a alguien con quién charlar.- La miré. -Nunca había encontrado una amiga con quien pasar el rato.

-¿Somos amigas?- Se encogió de hombros.

-Si tú quieres.- Asentí y ella sonrió mostrándo su blanca dentadura.

*

Tomé el pomo de la puerta después de haberme colocado un collar y un arete con una pluma blanca. Me colgué la bolsa y guarde mi celular. Abrí la puerta y di un salto.

-Buenos días, tía _____.- Hablo bajito. Sonreí y me agaché a su altura.

-Buenos días, peque.- Besé su frente y se me ocurrió algo.-Oye, ¿quieres ir con ti tía al trabajo?

-¡Sí!- Di un salto de emosión. Reí bajito. Caroline aún dormía así que le dejarí una nota.

Miré a Bryson y pensé si tendría que bañarlo. Se acercó a mí y me abrazó la cintura. Miles de esporas con un riquísimo aroma, volaron de su cabeza. Cerré los ojos disfrutando.

-Ve por ropa limpia, corre, corre.- Corrió a la habitación. Mientra yo me puse a escribir la nota para Caroline.

Bajé las escaleras después de haber dejado el papel pegado con cinta en la puerta del baño. Llené un termo con leche tibia para Bryson. Lo escuché bajar y me somé para verlo. Corrió haci mí y sonrió.

-¡Venga! Que bien que te vistes. Tu madre te ha enseñado con vestir.- Y sólo tenía cuatro años.- Vámonos, guapo.- Le di su botesito y se lo llevó a la boca, ya le daría de comer en la cocina del edificio. Tomé su manito y lo subí al asiento trasero del auto. Lo sujeté bien con el cinturón. Luego me subí yo.


*-

La frente de Bry estaba rojita cuando bajamos; habpia tenido la cara pegada al vidrio de la ventana viendo todo el Time Square. Ya no estaba en el pequeño pueblo de New Jersey.

Entré al edificio, tuve que acercar a Bryson porque se alejaba viendo todo a su alrededor, a toda esa gente y demás. Tomé su manito y subimos al elevador.

Se rió cuando se movió. Sonreí. Bajamos y Gabriella estaba en su puesto de trabajo.

-¡Buenos días, ______!- Alzó la vista del escritorio.-¡Hola, pequeño!- Bryson se escondió detrás de mí.

-¿Cuánto tienes?- Bajó la mirada.

-Mes y medio.- Asentí y murmuré un uuumm...

-Y... ¿seré la madrina?- Se rió mientras alzaba la vista de nuevo. Sonreí. -Te presento a Bryson, Gabriella, es mi sobrino. Acaba de llegar ayer.- Lo cargué.

-Hola, Bry.- Le extendió la mano, él se la dio con timidez.

-¿Tengo cosas pendientes hoy, Gaby?- Miró su carpeta.

-Tu padre te envió el folder para la junta de hoy con el embajador de Japón para la toma de fotorafías y las columnas de la revista. Empieza a las 11:00

-¿Otra cosa?- Revisó de nuevo. Bry comenzó a jugar con la pluma de mi arete y se reía.

-Nicholas Jonas vendrá a la junta.

-¡¿Qué?!- Bry dio un salto, al igual que Gabriella.- Yo... eh... ¿Es muy necesario?

-Bueno, él hará una parte de las columnas. Eso lo dece el informa que mandó tu padre.- Asentí y le agradecí.- ¿Ya tienes traductor?- Abrí mis ojos de par en par. Entendí un poco el Japonés pero no sabía hablarlo.

-¿Sayuri Miyako está ocupada hoy?- Sonrió y me vió.

-Ya no, le he pedido que sea tu traductora.- Me reí

-¿Me haces otro favor?

-¿Hambre?- Levantó una ceja.

-¡Chi!- Contestó Bryson soltando mi arete. Nos reímos con ganas. Entré a mi oficina después de que Gabriella pidiese el desayuno a la cocina de la editora.


Senté a Bryson en el sillón y le di su maletita con juguetes, sabía que no se quedarí jugando y que estaría paseando por la oficina. Me senté en la silla de cuero roja y la giré al ventanal que tenía detrás, me dejaba ver todo el Times Square.

Él iba a estar aquí hoy después de no verlo hace dos días. ¿Qé le diría? O mejor dicho, ¿Hablaría con él?

Gabriella entró con una charola, quité los papeles del escritorio y la colocó ahí. Después de que salió, Bryson corrió haci mí; lo subí en mis piernas y le arrimé su plato después de ponerle un servilleta en el pecho. Empezamos a comer. Recargué mi barbilla en su cabecita.

¿Qué haría con Nicholas? Yo... estaba en esa lista... yo... No tenía forma de... Sonreí y, seguidamente, me reí un poco, Bryson me vio raro.

Yo no volvería a caer a sus pies; no volvería a ser "la otra", la amante ni la prostituta. Yo sería la mujer fuerte, ruda, elegante, sofisticada y dulce... Todo al mismo tiempo y, en  lugar de yo rogar sus brazos, él rogaría mi cuerpo entero. él sería el que rogaría pasar otra noche conmigo, sólo un momento para que me escuché gemir su nombre en s oído. Él se arrastraría por mí. Es una promesa. No tengo la menor ide a de qué tenga planeado; yo ya no caeré en su trampa.


VII

Nicholas.

Salí de mi edificio camino a la editora "Role model street". Donde trabajaba ______.

Sonreí al recordar la noche de hace dos días, ella se había comportado como una fiera. Nunca me había sentido tan exitado ni había tenido tanto placer con nadie. Ni siquiera antes de casarme... ni con Samantha. Pero, había algo, algo más que jamás había sentido con otra mujer y sólo me era necesario ver esos misteriosos y hermosos ojos violetas para sentir esa extraña sensación y para que mi pecho empesace a llenarse de calor y de un hormigeo. Y tenía miedo de que suíese qué era. Eso no estaba en mis planes... No debía salirme de ellos.


La familia Jonas siempre ha sido la mejor editora de todod New York. Hasta hace once años, cuando un hombre, Cameron Fellon, decidió empezar a trabajar con mi padre, Paul Jonas, apenas teniendo una pequeña columna en la revista "Street" de mi padre. Pero, Cameron, fue creciendo más y más. Hasta ser imparable, Sus columnas ya no eran de una pequeña esquina, eran páginas enteras. Cameron recibió una jugosa oferta que no quiso desperdiciar, que nadie podría desperdiciar: su propia editora para su propia revista de modas, algo parecido a Vogue o a Elle, y con ayuda de sus dos hijas Caroline y ________ Fellon, su revista creció más... Aún más que nosotros... Dejando a la revista "Street" en el olvido.


________ Fellon, siendo la más pequeña de la familia, pero, aún así, las más responsable que todos juntos, cedió en el trono de su padre, tomándo todo el oder. Con la nueva dueña de la revista "Role Model", la revista fue reconocida mundialmente como la mejor revista de modas y con las mejores columnas y fotografías de todos lados. Y la mejor en todo New York.

Mi padre, en su momento de desesperación de vernos en la ruina, me cedió a mí sus acciones, como el padre de Fellon... para ser un contrato con ellos... para compartir nuestras acciones... para que, literalmente, ellos nos mantenieran. Y, eso yo no lo permitiría. No más. No viviría a sus espaldas. Y... mis planes iban funcionando a la perfección...


-¿Bueno?- Contestó mi padre.

-Papá, todo será como antes.

-¿De qué hablas, Nick?

-Hace dos lunas, me acosté con Fellon, _______ Fellon.- Me gritó. -Escucha, con un par de palabritas más, me entrega todo, dejándose en la ruina.

-¡¿Pero qué estás diciendo, Nicholas?! ¡¿Cómo le voy a hacer eso a la hija de mi mejor amigo?! Te lo prohíbo.

-¿Me lo prohíbes?- Me reí. -Sólo te estoy avisando lo que haré.

-¡No dejaré que hagas nada con mi empresa!

-¡HA! ¿Tu empresa? Es tarde, ahora es mi empresa. Deseame suerte. Bye.- Me dijo algo que no escuché porque colgué.- Será mejor que te cuides, _____. Tu reino será mío... Y vaya que será sencillo...


*~

Bryson había vuelto al sillón a jugar después de acabarse todo lo de su parte y un poco de la mía; no puedo creer que como tanto y tenga un lindo cuerpo. él teléfono empezó a sonar.

-¿Hola?

-______, te llama tu hermana en la línea 3

-Perfecto, gracias. Ya puedes colgar..... ¿Hola?

-¡Secuestraste a mi hijo!- Sonreí con melancolía.

-Escucha, toma un taxi fuera de la casa y dile que te traiga a la editora "Role Model Street". Ya sabrá él.

-Está bien, nos vemos allá. ¡Chao!- Colgué y miré la hora.

-¡Se me va a hacer tarde!- Tomé el folder y mi bolso. Cargué a Bryson y salimos de la oficina.

-Gaby ¿Y Sayuri?

-¡Aquí estoy!- La saludé.

-Tan bella como siempre, Sayuri. Gracias por acompañarme- Me sonrió. Era encantadora.


Le avisé a Gabriella que volveríamos, tuve que llevar a Bryson ya que le dio miedo quedarse con Gaby.

Entramos a la sala ya ya estaba el embajador. Justo a tiempo.

-Dile que lamento la tardanza. Presentate y pregunta si le molesta que Bryson esté aquí, por favor, Sayuri.- Bajé a Bry y tomé su manito. Presté atención. Aún no olvidaba el japonés. Senté a Bry en una silla, el embajador estaba de buenas.

-No te muevas porfavor, Bry. Quedate quieto.- Asintió.

-Dile que sólo esperamos a Nicholas Jonas para empezar. ¿Sí?- El embajador asintió y se sentó. Que raro que un Jonas llegue tarde a una junta. Pasaron aproximadamente dos minutos. Abrieron la puerta. Todos dimos un salto.

-Kaishi shimashuo !-(Empecemos) Grité para no impacientar al Embajador.


La junta transcurrió muy bien. El objetivo era que "Role Model Street" viajase a Japón para fotografiar su agetriada vida y demás. Además de una pequeña historia de sus gobernador, encabezada por Nicholas, apena sun pequeña columna, en una esquina. Sentía su penetrante mirada en mí, estaba compitiendo, quería hacer todo lo que yo tenía planeado. Tomar las fotos, hablar de su gente, los lugares turísticos, etc.


Todo salió como se planeó. Yo gané.

-Que bien te has portado, Bryson.- Besé su frente y se bajó de la silla.- ¡Sayuri!- Me vio.- Muchas gracias por ayudarme, de verdad.- Sonrió.- He decidido que tú serpas la modelo que ayudará a James ( novio de Gabriella) en Japón.- Sus ojos brillaron.

-¡Muchas gracias, _________!- Me abrazó.- Sólo fui tu traductora y tú me das la oportunidad de viajar a mi país. Eres la mejor.- Me reí un poco y le agradecí. Salió dejándome solo con Bryson y él...

-Vaya, _________. Se cumplió tu cometido.- Arreglaba la camiseta de Bryson, sonreí.

-Eso ya estaba escrito y hecho.

-Creía que el embajador cambiaría de parecer al ver mis ideas.- Asentí mientras alzaba la vista y veía sus ojos.

-El embajador ya sabía quién haría cada cosa.

-Pero...-

-Ya está hecho, Nicholas.- Tomé la manito de Bryson, estaba cantando una canción del kinder y me hizo recordar que tenía que inscribirlo aquí en New York. Sonreí al escucharlo.


-¿Nicholas? ¿Ya se acabó el "amor"?- Bryson dio un gritito cuando apreté su manito fuerte. Lo miré.

-Lo siento, Bry.- Me sonrió. Nicholas se estaba burlando de mí. Y eso, no estaba permitido en mis territorios, ni en mi persona. Me giré enfurecida soltándo a Bryson. Nicholas estaba peligrosamente cerca de mí.

-Nunca en tu vida vuelvas a burlarte de mí.- Se rió un poco. Vi que Bryson se fue a la silla giratoria.

-¿Es tu hijo?- Tragué saliva.

-No te incumbe.

-No, no lo es, no se parece a ti. Ni a tu marido, por acierto. ¿Qué dijo de la noche de hace dos días? ¿No se lo contaste?- Levanté una ceja. - Oh, veo que ya lo olvidaste, de nuevo. ¡Qué rapidez! ¿Cuándo lo hacemos de nuevo?-


Oh, no, Nicholas.a mí no me tratas así...


-Tienes razón.- Di un paso hacia adelante. él retrocedió asustado. -¿recuerdas todo lo que hice?- Asintió idiotizado. -¿Te acuerdas cómo jugué con tu...- Miré a mi costado aún con cara de exitación y vi a Bryson riendo al acercarse al gran ventanal. Nicholas los vio con discreción. -... Tu gran amigo- Asintió de nuevo, con la boca abierta y su respiración aumentaba frenéticamente, estaba exitado. Lo estrellé en el borde de la mesa larga.- ¿Te gustó?- Asintió.- ¿mucho?- Asintió de nuevo... como perro faldero. -Esto te gustará más.- Abrió los ojos de par en par. Rasguñé su miembro y luego lo apreté fuerte. Gritó un poco.


-Escucha, jamás en tu vida te vuelvas a burlar de mí. ¿Entendiste?- Gimió. -¡¿Entendiste?!

-________... ________...

-¿Entendiste?- Asintió con los ojos cerrados. Di un último apretón... -Perfecto. -...y me alejé de él. Miré discretamente hacia abajo. - Será mejor que hagas algo con eso. Romperá tu lindo pantalón.- Se vió con discreción y cerró los ojos. Me reí.- Bryson. Llegó corriendo y lo cargué.- ¡Adiós, Nicholas!

-¡Adioch, Nicholash!- Me eché a reír. Levantó la vista y Bry se despidió de él.


Fui al baño a lavar mis manos antes de ir a la oficina. Donde Gabriella me dijo que alguien me esperaba. Abrí la purta.

-¡Mami!.- Bryson corrió a mi silla.

-¡Bueno! ¿Qué no respetas mi silla?- Se rió y se levantó saludarme, se sentó enfrente de mí y yo en la silla roja.

-¿Qué me tienes que decir?- Respira _______.


-¡¿Qué tú qué?!. Se levantó y golpeó el escritorio.

-¡Es qu él...

-¿Cómo pudiste degradarte así?- Miré sus ojos y empezaron a salr lágrimas de los míos. -¿Desde cuando te dejas llevar tan rápido? Mamá nos dijo un trillón de veces que jamás nos degradaramos, como tú lo hiciste, frente a un hombre. Yo nos lo recordó un millón más después de que... -Se acercó a mí.- El padre de Bryson me dejara. ¡Casi me excumulga de la casa! Y a ti sólo te bastó ver un cuerpo perfecto y grandes ojos para caer. Por si lo olvidaste ESTÁS CA - SA - DA!- Separó las sílabas, sabía que lo odiaba.

-Caroline yo...

-Creí que habías aprendido después de lo que sucedió con Edward.- Levanté la vista y ella me miró enojada. Lloré más fuerte.- Ya vi que no te sirvió de nada esa lección.- Tomó a Bryson y salió de la oficina. Me levanté.

-¡Caroline!- Cerró la puerta - No te vayas...

~*

¡Espero que les guste!

¡Las amo!



 

V - II parte. (¡Comenten, por favor!)

Se decisó de mi pantie y entró en mí lentamente. Di un pequeño grito. Hacía tiempo que no tenía relaciones y me dolió un poco.

Empezó con movimienos lentos y pausados. Rasguñé su espalda cuando su frecuencia se incrementó. Su gemidos crecieron en mi oído y me daban vuelta en la cabeza. Jamás había sentido eso. Me mordí la lengua cuando casi llegabamos al orgasmo. Dimos un grito al unísono y brincamos, y no fue exactamente por eso, él levantó la vista rápidamente.

Me vió a los ojos y me observó con preocupación, luego sonrió negando con la cabeza, como si estuviese pensando algo estúpido. Bajó la mirada.

-¿Qué... pasa? ¡Ah!- Se movió dentro de mí. Grité cuando llegué a mi segundo orgasmo, él llegó unos segundos más tarde. Salió de mí y besó mi hombro antes de dejarse caer a mi lado. Me acurruqué a su pecho, él secó el sudor de mi frente con su mano. Nos cubrió con una sábana. Nuestras respiraciones se fueron moderando. Me moría de sueño y ninguno soltaba aún una palabras.

-Buenas noches, _______.- Caí dormida.- Gracias por una de mis mejores noches.

*~

Me quedé pasmada. ¿Yo... me había acostado con Nicholas? ¿él sólo me había citado parra hacerlo conmigo? ¿Sólo me utilizó? Desafortunadamente, me fascinaba la idea de haberlo hecho parte de mí...

-¿Y bien?- Su voz extremadamente sexy me sacó de mi trance.

-Yo...- ¿Qué haría con Phil? No se lo podría contar a nadie, ni siquiera a Gabriella. Me había molestado porque talvez está embarazada y se acostó con su novio en sólo tres meses. ¡Yo me acosté con mi socio en tan sólo una semana! A espaldas de su mujer... y de mi marido.

Se empezó a acarcar a mí. Di un paso hacia atrás.

-¿Cómo? ¿Me temes después de que te comportaste como fiera?- Tomó mi cintura.- ¿Después de tu tortura hacia mí?

-¿Por qué te acostaste conmigo?- Levantó un ceja divertido.

-¿Por qué me atraes y me gustas?- Me entregó su camisa y mi pantie. Se los arrebaté. él se puso su pantalón.

-No está bien, Nicholas, esto no debió pasar.- Me "vestí".

-Las cosas no pasan por pasar. Es porque deben pasar, porque así está escrito.- Lo miré, se volvió a acarcar. Me tomó la cintura. Me sonrió. -Sólo deja que las cosas pasen.- Me besó los labios, me quedé quieta.-¿Qué dices?

-Yo...- Yo...- Dejaré que las cosas pasen.-Sonaba más a pregunta que a afirmación.

Me picó el corazón.

-¿Qué es lo que quieres, Nicholas?- Resopló y se alejó de mí tomando sus sienes. -Me dices que te atraigo y te gusto. ¿Sexualmente? ¿Me quieres para eso? ¿Para ser tu prostutita?- No habló.-No arruines tanto mi dignidad.- Me quité su camisa y me puso mi sostén.

-¡Claro que no, ______! No te quiero como mi prostituta.- Solté mi vestido en la cama.

-¿Ah, no? ¿Entonces, cómo?- Me miró a los ojos.

-Te quiero como mi amante.- Me reí.

-¡Ah! Como tu amante, claro. Y cómo es un término muy apropiado... Es igual que una prostituta, es tu amante. ¿Cómo me pides ser tu amante? Me conoces hace una semana, o menos. Además, ¿me amas?.

-¡Oh! ¡Por favor, ______! No me vengas con el amor. Acaso, tú amas a tu marido.

-¡Eso es algo que no te incumbe!

-No, ______. Dices eso porque sabes que es la verdad. ¡Lo sabes!- Me mordí el labio y lo miré con ojos espectativos.

-¡No Nicholas! ¡No!.

-¡Escucha! Ya callate, primero me dices que sí y ahora me dices que no. ¿Quién te entiende a ti?

-Yo me...- Me interrumpió.

-Es increíble, ¿cómo tienes una empresa con tanta magnitud cuando eres una indesisa?- La sangre dejó de fluír y sólo escuchaba la pulzación detrás de mis orejas.

-¿Estás cuestionando mis habilidades, Nicholas? ¡La empresa & mis acciones no tienen nada que ver con acostarme con alguien que me pide ser su amante! y si eso es lo que tú crees, ya veo por qué necesitas unirte a mi empresa.- Se volteó hacia mí y dejó caer su peso estrellandome en la pared y acorranlándome con sus brazos.

-¡Qué estúpidez tan más grande! ¿No será que eres tú la que ocupa de mí?- Me carcajeé.

-¿Yo? ¿Necesitar de ti? Mis finanzas rebasan los límites de gráfica. Mi bolsa de valores es el triple que la tuya y que cualquiera aquí en New York.

-Escucha...

-¡No! Tú escucha. ¡Eres un sínico! Si Samantha cayó a tus pies la primera noche, no me compares con ella, ni con nadie.

-Tú puedes caer la segunda.- Abrí mis ojos de par en par. Le pegué un cachetada.

-Quítate.- Se movió y yo me coloqué mi vestido. Delineé mi cintura mientras él me observaba. Acomodé mi cabello con mis manos y tomé mi cartera y llaves con una mano y con la otra mis tacones.

-Ojalá... Jamás hubiera tenido nada que ver contigo.- Lo empujé de la puerta y salí a paso apresurado.

-______. ¡______!- Azoté la puerta principal.


Me puse los tacones en la banqueta. Entré a mi auto y lancé todo al asiento del copiloto. Miré hacia en frente. Miles de lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Yo... me había rebajado a caer en sus redes. ¡Me había acostado con él!

Di un brinco cuando mi celular sonó, arranqué el auto y busqué el aparato mientras conducía.

-¡¿Qué?!

-¡______!- Me regañó.

-¿Papá?- Se me quebró la voz. ¿Qué le diría a mi padre? ¡No le podía decir! Detuve el auto dos casas en frente.- Lo lamento, papá.

-¿Por qué estás de mal humor?- Suspiré tragandome el nudo de la garganta. -Bueno, tu hermana volverá de New Jersey.

-¿Caroline?- Sonreí.

-Así es, llegará a la una de la tarde. Ve por ella al aeropuerto.

-Claro, adiós.- Caroline... Mi loca hermana mayor... Ella tenía 27 años pero, se parecía mucho a mí, eramos como gemelas. ¿Me regañaría si le contara lo que hice?

-Oh, sí. Me regañará. - Sonreí y aceleré en dirección a casa.

~*

Me senté en un sillón que había en la recepción del aeropuerto.

Pensé en Phil; cuando llegué a casa, él no estaba. ¿Se habrá quedado a dormir con sus amigos? Lo llamé y no me contestó.

-¡Tía, _______!- Alcé la vista, sonreí. Era mi pequeño sobrino.

-¡Bryson!- Llegó corriendo y me abrazó con fuerza.

-¿Cómo estás hermoso?- Lo alcé en mis brazos. Vi a Caroline. Me sonrió y abrazó fuerte. Comenzó a llorar.

-Te extrañé, hermanita.- Besó mi mejilla.

 

~ ♣ ~

Sí, sé lo que piensan. Es decepcionante. Creí que sería mejor, pero bueno. Espero que les guste el capítulo.

LES PIDO QUE VOTEN & COMENTEN.

Por favor, me hacen falta sus comentarios.

¡Hasta el próximo capítulo!
Las amo con todo mi corazón!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

Maratón muy pronto.

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